Fernando Sarasola: “España y su inmobiliario están muy baratos”

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El ex jinete olímpico abre puertas en Colombia a multinacionales españolas que exploran sus proyectos de grandes infraestructuras

El empresario Fernando Sarasola.

16 de noviembre de 2014 (11:35 CET)

Fernando Sarasola Marulanda, hijo de Enrique Sarasola, un conocido hombre de negocios íntimo amigo y financiador de Felipe González en los años míticos de la transición política, ha pasado de los caballos a ser un reputado empresario en los grandes negocios iberoamericanos. Hijo de colombiana, lleva ese país en la sangre e intenta ser puente entre España y los países más emergentes de Iberoamérica, especialmente en los sectores en los que se ha especializado, como las infraestructuras y la construcción. Se trata de un viaje de ida y vuelta, porque también intenta traer grandes inversiones en bienes raíces del otro lado del atlántico a España. Sarasola fue representante del equipo olímpico español de hípica en los JJOO de Atlanta 1996 y en Sídney 2000. Es Licenciado en Derecho y máster en Urbanismo por el Instituto de Empresa.

- ¿Cómo se lleva lo de ser emprendedor en un periodo de profunda crisis?

- Estoy dedicado “full time” a desarrollar mi empeño empresarial en Colombia, que es mi segunda patria después de España. Trato de orientar a grandes empresas españoles en los sectores productivos de aquel país. Colombia ha multiplicado por cuatro su renta per cápita en tan sólo una década; tiene un brillante futuro por delante, uno de los más importantes de la América Latina, pero carece de infraestructuras con las que afrontar ese futuro. Ése es mi reto.

- ¿Algo concreto?

- El gobierno colombiano lanzó el pasado año el proyecto 4G, que significa “infraestructuras de la cuarta generación”. Se trata básicamente de conseguir que la iniciativa privada construya más de 8.000 kilómetros de autopistas, autovías y carreteras casi en su tu totalidad en régimen de peaje directo e indirecto. La inversión total es de más de 25.000 millones de dólares, financiados como decía antes por las propias empresas constructoras, que licitarán para cada proyecto concreto. Todas las infraestructuras quedarán licitadas en corto plazo y se espera que esta inversión se desarrolle en los próximos seis años.

- ¿Y cuál es su papel concreto en el proyecto 4G?

- Básicamente, ayudar a las empresas españolas interesadas. Intento que se implanten sólidamente en ese país de futuro de la forma más eficiente posible. No se trata de un trabajo de lobby, sino de asesoría económica, técnica y legal en la que se ha especializado mi equipo. Al fin y al cabo, mi oficio es el de abogado.

- ¿Y por qué España ha de ver atractivo en Colombia?


- Decía antes que lo de Colombia es un viaje de ida y vuelta. En ese país hay en estos momentos un enorme interés por Europa y, dentro de Europa, España es siempre la referencia obligada. Por lo que todo el mundo sabe el sector inmobiliario español ofrece unas oportunidades extraordinarias en la actual coyuntura para inversores iberoamericanos de alto nivel.

- Pero incluso pese a la crisis…

- Se dirá lo que se quiera, pero la economía española es ahora la más pujante de la zona euro en crecimiento y perspectivas de futuro a corto y medio plazo. Con el sector financiero salvado y sano es cuestión de tiempo ver cómo España vuelve a estar donde solía en el ranking de crecimiento y solvencia. Todos los economistas apuntan por ahí y los inversores extranjeros. Lo saben muy especialmente los expertos en nuestra área de influencia Latinoamericana. España, su sector inmobiliario y sus empresas, están muy baratos. Soy de los que creen en el futuro de nuestro país.

-¿Ha abandonado ya la dedicación al deporte?

- En modo alguno. Es verdad que antes era la hípica casi en exclusiva, ahora me dedico a correr maratones, buceo, hago surf y el “iroman”. El deporte es algo básico en mi vida. Me ha dado muchas satisfacciones y alguna fama. Pero a mis 48 años es cuestión de organizarse y compaginar la vida profesional y el deporte, que si se mira bien es algo consustancial y una cosa ayuda a la otra.
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