Ferran Adrià y Telefónica, un matrimonio para la innovación

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PROYECTO MULTIDISCIPLINAR

Ferran Adrià, en el IESE, con la perrita Lola./ED

08 de mayo de 2013 (22:28 CET)

Hacienda “El Bulli”, Grill-Room-Bar-Apartamentos. Menú del día, 125 pesetas. Sopa del día, Filete de pescado empanada. Helado. Incluye pan y 1/4 de vino.

Platos de elBulli. Guisantes y alcachofas con hojas de begonia, saúco y huevas de mújol. Empanadillas de almendras cristal con cerezas. Bizcocho de sésamo negro con miso...

La creatividad y la innovación mueven el mundo. De hecho, son los elementos centrales que han revolucionado la economía mundial en los últimos años, en un proceso de globalización nunca visto.

La bandera de la inovación

Schumpeter cobra vigencia. Defendía la “destrucción creativa”, que provocaba la muerte de empresas, pero el nacimiento de muchas otras. Y Ferran Adrià se ha convertido en el estandarte mundial de esa innovación shumpeteriana, en un campo como la cocina, pero que puede y debe ser un impulso para otros ámbitos de la sociedad. Así lo entiende él mismo.

Entre los dos ejemplos culinarios citados, hay una distancia relativa de pocos años. Ferran Adrià entró en El Bulli, en la Cala Montjoi, en Girona, a mediados de los años ochenta. Y consiguió ser, a finales de los años noventa, uno de los mejores cocineros del mundo.

Aliados para un proyecto vital


Pero Adrià sigue creyendo en la innovación, y ya ha ultimado su gran aportación vital, la fundación de El Bulli, elbullifoundation, buscando aliados, como Telefónica, una empresa global, que también mantiene ese anhelo por la innovación. Adrià cerró El Bulli en julio de 2011, pero ya vislumbra el nuevo proyecto.

Adrià prevé abrir las puertas de su laboratorio creativo el 15 de marzo de 2015, pero “sin prisas”. Podría suceder que fuera algo más tarde. No pasa nada. El objetivo, sin embargo, está claro: registrar unas 200.000 visitas anuales a Cala Montjoi, todas ellas de alto poder adquisitivo, provocando también un arrastre económico para la comarca.

17 estudiantes, 10 nacionalidades

El innovador más importante del mundo, porque Adrià no es sólo un cocinero creativo, explicó este miércoles su proyecto en el IESE, ya que ha contado con la ayuda de estudiantes de MBA de la escuela de negocios. Con la idea de dar contenido a su fundación, Ferran Adrià escogió la escuela para buscar la viabilidad de la fundación. Y los elegidos, 17 estudiantes de MBA de la escuela, de diez nacionalidades, han respondido.

El proyecto está casi acabado “en un 95%”, según Adrià. Y cuenta ya con un modelo financiero y un plan de marca que convertirán el nuevo Bulli en un referente internacional.

ElBullifoundation estará integrado por elBulli 1846 –referencia númerica a los platos creados por el equipo de Adrià y a la fecha de nacimiento del cocinero francés Auguste Escoffier--, y que será el centro experimental donde se desarrollarán las actividades, con un apartado de 'smart city; el equipo creativo, que tendrá en nombre de elBulliDNA; y la BulliPedia, que se encargará de divulgar información sobre el fondo creativo de El Bulli y la gastronomía.

Viabilidad

¿Números? ElBulli1846 se prevé que ingresará 700.000 euros a través de las entradas –por Internet-- a un precio “razonable”. La restauración –sí, se podrá volver a comer en El Bulli-- aportará 87.000 euros, y la tienda 159.000 euros. Todo ello sumaría 946.000 euros, a los que habría que restar 300.000 euros para el equipo creativo.

Pero la gran aportación al proyecto es que, con la voluntad de que sea sostenible en el tiempo, la fundación aportará cada año 646.000 euros a los fondos propios, lo que se conoce en el mundo anglosajón como “endowment” --es una de las grandes fuentes de financiación, por ejemplo, de las universidades de Estados Unidos--.

A esos fondos se destinarán, también, todos los beneficios. En esas aportaciones anuales participarán colaboradores y socios como Telefónica y Tecnalia.


Color azul


Adrià quiso ser preciso y claro. Y justificó el color azul en las nuevas marcas de elbullifoundation “por Telefónica, y, claro, por el mar mediterráneo”. El cocinero aseguró que ha recibido en las últimas semanas “correos de gente que no podríais pensar”, pero que “ahora es muy fácil apuntarse al carro”. Defendió, por tanto, a Telefónica como la empresa que ha creído en el proyecto desde el primer momento, y que casa con el espíritu de la innovación.

En todo caso, el “endowment” anual llegará a los 1,2 millones de euros anuales. Y a 30 años se situará en unos 35 millones de euros. Son previsiones “muy prudentes y conservadores”, según Adrià.

“Será una mezcla del MediaLab, el Circo del Sol, la locura de Dalí y la factoría Warhol”, aseguró Adrià, que, junto con los estudiantes, presentó el proyecto, junto con el profesor del IESE, Julián Villanueva, autor de un caso sobre El Bulli, adquirido por la escuela de negocios de Harvard.

Trabajar con Adrià, no para él

Adrià se ha beneficiado de esos estudiantes, pero ellos mantienen que han conocido a un verdadero genio. Uno de ellos, el méxicano David Zárate, asegura que Adrià “siempre ha querido que todo el equipo estuviera con él, así que no hemos trabajo para él, sino con él”.

Y en ese equipo han participado japoneses, como Aska Mizogaki; franceses, como Anne-Cécile Martineau o Sébastien Chaoulli; o norteamericanos, como Patricia Cabrera, o israelís, como Ana Maria Kafie. También españoles, como Alvaro Sanz o Oriol Chimenos.

Un equipo global, para un proyecto innovador global, desde la cala Montjoi, en Girona.

Una revolución, que comienza con la voluntad de Adrià de "realizar un cásting" de perros bulldog, el símbolo del restaurante. En el IESE ya apareció uno de los ejemplares candidatos, con el que quiso posar Adrià, y que resultó ser una hembra, de nombre Lola.
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