Gregorio Morán repasa la decadencia de Catalunya

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CRÓNICA

Isabel de Villalonga

Gregorio Morán, a la izquierda, no publicará este sábado su tradicional artículo en La Vanguardia. ED
Gregorio Morán, a la izquierda, no publicará este sábado su tradicional artículo en La Vanguardia. ED

03 de julio de 2013 (12:58 CET)

“Uno de los problemas que ha llevado a la decadencia de Catalunya ha sido el exceso de autoestima insuflado durante los 23 años de gobierno de Jordi Pujol,” sentenció ayer Gregorio Morán durante la presentación de su último libro La Decadencia de Catalunya contada por un charnego (Debate, 2013). Morán, que en la contraportada del libro se define como un charnego agradecido, ha recopilado en él 46 textos que resumen los últimos 17 años de la historia del país y sus protagonistas.

Su editor, otro charnego, Miguel Ángel Aguilar, hijo del periodista Miguel Ángel Aguilar, se encargó de presentarle. Pero Gregorio Morán (Oviedo, 1947), no necesita presentación. Es uno de los articulistas más lúcidos e influyentes de la prensa actual, lleva 25 años publicando su demoledora columna semanal en La Vanguardia, y ha escrito varios libros igualmente implacables sobre el presente político de España. Su afilada pluma no deja a nadie indiferente. Sin embargo, en las distancias cortas, Morán no resulta tan ácido ni radical como en el papel impreso. Cuando habla, su fino sentido del humor, su simpatía, tiñen de una amble ironía sus argumentos.

Autor sin rostro


“No esperaba encontrar una audiencia tan numerosa", dijo a modo de introducción y prosiguió: "Yo tengo el honor de haber presentado un libro sin nadie. Fue en Pamplona, en el año 79, sólo vino una persona y por equivocación, aguantó un rato y luego se marchó. Al propietario de la librería le debí dar lástima, porque me regaló un libro sobre filatelia que no he abierto nunca, pero que conservo como recuerdo de aquella presentación infame.”

Ayer el público era mucho más numeroso y entregado. El tema, la decadencia de Catalunya, suscitaba una curiosidad casi morbosa. Su autor también. Gregorio Morán no suele aparecer en televisión, no participa en tertulias, ni se prodiga en público. De las cerca de 250 personas que se habían reunido en la librería Bernat (Buenos Aires, 6) para escucharle en directo, todas eran adictas a sus Sabatinas Intempestivas, pero muy pocas lo hubieran reconocido por la calle. “Me lo imaginaba mucho mayor, de 70 y pico. Cuando lo lees parece que haya vivido todas las guerras, lo sabe todo y no deja títere con cabeza,” decía una de sus fans. “Yo no sé si leeré el libro, me deprimiría. Se lo regalaré a mi marido”, decía otra.

Orador brillante

Morán recordó su primer contacto con la capital catalana. “La Barcelona que yo conocí cuando llegué de Madrid a finales del franquismo, era de verdad un oasis”, explicó.

“Nunca se habían planteado escribir en catalán o castellano, (es verdad que a casi todos no caía fatal Baltasar Porcel…) Este mundo se terminó. Lo perdimos”, dijo.

La oposición política y mediática

Morán también tuvo tiempo para repasar temas más espinosos, como la relación del ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, con los medios de comunicación o con la misma oposición. “El problema no fue Pujol, sino la inexistencia de oposición al pujolismo. Pujol consiguió laminar la oposición. Cualquier opositor que pudiera darle problemas, siempre que aceptara esas reglas de juego suyas que tienen algo de sicilianas, lo colocaba”, indicó.

En este sentido, añadió: “Pujol entendió perfectamente que había que encontrar fórmulas para neutralizar los medios de comunicación. Y en general la fórmula es siempre la misma, la más obvia, compensar con dinero”.

Repaso a la casta política

Morán no tuvo pelos en la lengua y cargó contra la casta política. “En Catalunya la política está en manos de amateurs. He escrito dos series de perfiles sobre sus políticos, las de los candidatos a las elecciones del 85 y a las del 2003. Almorzaba con ellos, los conocí bastante bien, y no me quedaría con ninguno”. El periodista describió a Joaquim Nadal como “aburridísimo”. “Pujol los arrollaba a todos, tiene una capacidad pedagógica más que notable”, aseveró.

“Maragall fue un alcalde digno, sobre todo porque supo rodearse de un equipo más sólido y más constante que él, y él lo sabía”, indicó aunque luego puntualizó que ser un alcalde no tiene nada que ver con ser un buen líder político. “Son oficios diferentes. Maragall hundió su carrera política cuando le tentó la presidencia de la Generalitat”, dijo.

Artur Mas


Gregorio Morán también describió su primer encuentro con el president de la Generalitat, Artur Mas. “Lo conocí en un almuerzo que mantuvimos los dos durante su primera campaña, era un político que empezaba, un producto seleccionado por la familia Pujol” recordó. El escritor indicó que una de las obsesiones de Mas era que estaba harto de las presiones de su gran padrino. Hasta tres veces tuvieron que interrumpir la conversación por sus llamadas.

“Me pareció un hombre políticamente inseguro, no tenía ni una maldita idea. Ahora se le ha ido la situación de las manos, cambiar de política después de una manifestación, por muy grande que fuera, es una ligereza imperdonable”, criticó.

La relación Roca-Pujol

Morán tampoco se mordió la lengua para explorar la relación entre Miquel Roca y Jordi Pujol. “Roca es una figura patética, no ha habido campaña más importante en la historia que la del Partido Reformista. No lo eliminó Pujol porque no fue nunca un adversario, como mucho fue un competidor que podía molestarle bastante en Madrid”, aseveró.

El periodista y escritor concluyo su charla hablando sobre el futuro. Indicó que tal vez hay que volver a los orígenes, “Volver a pensarlo todo, porque hemos fallado prácticamente en todo”, dijo contundentemente. Aunque reconoció que a su figura ese renacer le queda grande: “Lo que pasa es que a mi generación ya nos pilla mayores, sólo nos queda desarrollar nuestra capacidad analítica y sobrevivir”.
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