Grífols carga contra las administraciones por el retraso en los pagos 

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FARMACÉUTICAS

Víctor Grífols / EFE/ Alberto Estévez

24 de mayo de 2011 (18:37 CET)

El tamaño o relevancia de una empresa no significa librarse de los males endémicos de España. Uno de los principales lastres de la actividad empresarial es la tardanza en abonar facturas, especialmente en las Administraciones Públicas. La última queja en este sentido es la de Víctor Grífols, presidente de la multinacional de hemoderivados que lleva su nombre. En la junta general de accionistas celebrada este martes ha asegurado que “vender está bien, pero cobrar es mejor”.

El empresario catalán ha comentado que todas las ventas que se hacen en España se cobran tarde. “A más de 250 días, aunque en algunas autonomías llegamos hasta los 600”. Esto corresponde al 23% del total de las ventas del grupo. “Los bancos están encantados”. Además de la demora, el presidente ha cargado contra el Ministerio de Sanidad por bajar los precios estipulados por la compra de hemoderivados y material de hospital un 7,5% “por decreto ley” y “pedir luego que hagas I D y subas los salarios”.

Actualmente, la compañía se encuentra en la recta final del proceso de compra del grupo estadounidense Talecris, sólo les falta un trámite. Grífols prevé cerrar la transacción a principios de julio y entonces la situación de caja será diferente. Además de convertirse en la tercera compañía de hemoderivados del mundo “a mucha distancia del cuarto competidor”; el 52% de las ventas se concentrarán en el mercado estadounidense, “donde se cobra a 28 días”. El presidente ha destacado que Canadá casi igualará los resultados del mercado en España, el 7% el primero y el 10% el segundo, “y allí se cobra a 10 días”.

Dividendos

Los accionistas de Grífols han dado luz verde a todas las propuestas que la dirección ha puesto encima de la mesa. La más importante es destinar a reservas voluntarias los beneficios de 2010, 157,68 millones de euros. No repartirán dividendos hasta recortar la ratio de endeudamiento del grupo. El valor total de la compra de Talecris, incluyendo la deuda neta, sube a 3.300 millones de euros. Para conseguir la financiación necesaria para encarar esta operación han conseguido 2,4 millones de euros a través de una deuda sénior sindicada y 0,8 billones con una emisión de bonos.

El presidente del grupo ha explicado tras la junta que están estudiando “otras vías de retribución sin pasar por caja, como emitir más acciones sin derecho a voto”. Precisamente este tipo de títulos son los que recibirán los accionistas de Talecris. Por cada título, Grífols les dará 19 dólares americanos en efectivo y 0,645 acciones sin derecho a voto del grupo catalán.

En cuanto al fondo de capital Cerberus, propietario de Talecris, se tiene que quedar durante tres años en Grífols. “Es un fondo que también controla Chrysler, entre otros. Son gente que está un tiempo en una empresa y luego se va”. Cuando se cierre la operación también tendrán dos de las 11 sillas del consejo de administración.

Acciones

El proceso de compra de Talecris, que se inició en julio del año pasado, se ha visto con buenos ojos en los parquets. A lo largo del 2010 las acciones del grupo se han revalorizado el 45,7%, mientras que el Ibex 35 subió el 14,6%. Asimismo, los directivos han comentado que en los tres primeros del año han incrementado el 32,4%, lejos del 3,7% del selectivo español.
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