Una oficina del grupo Mayo, clausurada.

Guerra por los asegurados tras la caída de una correduría

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La correduría de seguros que soñó con conquistar todo el mercado español peligra si sus nuevos propietarios no logran refinanciar su deuda millonaria

Madrid, 17 de enero de 2019 (23:57 CET)

La correduría de seguros del grupo Mayo, que creció como la espuma en toda España comprando pequeñas corredurías en pueblos y provincias (especialmente en Levante, Andalucía y Madrid) y que pretendía dominar el mercado nacional, podría desaparecer si sus nuevos propietarios no logran refinanciar su deuda millonaria.

El grupo de corredurías de seguros, que entró en preconcurso de acreedores y que terminó con la venta de la empresa a un grupo de nuevos propietarios a finales del año pasado, busca la ayuda de las grandes aseguradoras para sobrevivir. Pero, hasta ahora, los acuerdos logrados no parecen suficientes y la viabilidad de la empresa, con una deuda de unos cinco millones de euros, peligra.

El nuevo propietario de la empresa, Andrés Narváez, procedente del sector de la distribución de carnes y alimentos, adquirió la empresa por apenas 2.000 euros, pero su intención es renegociar las deudas con los acreedores (bancos incluidos) y particularmente con las dos grandes aseguradoras con las que trabaja: Reale Seguros y Fiatc.

Narváez ha despedido a una decena de trabajadores y ahora admite que peligra la continuidad de toda la empresa, que el año pasado alcanzó una facturación cercana a los cinco millones de euros. La adquisición de la correduría ha encendido una guerra soterrada por el pago de deudas, la asunción de responsabilidades y, sobre todo, la cartera de clientes.  

Las negociaciones para el reflote

El nuevo propietario asegura que el principal obstáculo para reflotar la compañía es la negativa de Reale a renegociar la deuda cercana a un millón de euros. La empresa aseguradora explica que el grupo Mayo mantiene una elevada deuda comercial que no paga desde hace meses. “El asunto ya está en manos de los abogados”, explican desde la aseguradora.  

Narváez, que ahora intenta un pacto –quita incluida– para salvar a la empresa, explica que Fiatc ha aceptado una refinanciación al ofrecer el empresario garantías personales. Fiatc se ha negado a contestar las preguntas de este medio y ha asegurado que no emite comentarios sobre la situación empresarial de sus colaboradores.

Pero la historia con Reale ha sido distinta. La aseguradora tiene reticencias con el plan de reflote. Fuentes cercanas a Reale explican que el nuevo propietario no ha presentado un plan concreto ni tampoco ha garantizado una ampliación de capital que permita reconducir la situación de la compañía. Desde la aseguradora desconfían del nuevo propietario.

El empresario que adquirió el grupo Mayo por apenas 2.000 euros explica que Reale aprovecha la maltrecha situación de la empresa en dificultades para quedarse con la cartera de clientes.

“Tengo la sospecha de que se aprovecha de la situación para obtener la cartera de forma directa y, de este modo, ahorrarse las comisiones de la correduría. Reale decidió rescindir de forma unilateral los contratos por los impagos de los anteriores propietarios. Pero esa decisión no es legal”, explica el propietario.

Comienzan las querellas

El grupo Mayo fue impulsado por Jaime Carvajal, un conocido empresario del sector de los seguros que fundó el grupo y que ahora ha salido de Quadrifoglio, la empresa matriz de la correduría y que pertenece al lobby de grandes brokers de seguros en España.

Ahora, el actual propietario también amenaza con querellarse con Eugenio Portugal, propietario de la correduría Corlíder que adquirió grupo Mayo, por una operación de última hora. “Días antes de la compra de Corlíder descapitalizan la empresa arrancándole la joya de la corona. Se llevan una patrimonial de Corlíder y dueña de numerosas fincas valoradas en más de 3,5 millones por poco más de 500.000 euros”, explica el demandante tras la presentación de la querella que ha sido admitida a trámite.

Los anteriores propietarios de Grupo Mayo dejaron de pagar a las aseguradoras a pesar de recibir de forma puntual los pagos de los seguros de la mayoría de sus clientes. El plan de absorción de pequeñas corredurías para construir una gran correduría en toda España terminó –según la nueva propiedad-- con gastos excesivos, sueldos injustificados y un endeudamiento que terminó por hundir a la empresa. Ahora, la pelea se libra por la cartera de clientes.

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