Juan José Hidalgo, presidente de Globalia, en una imagen de archivo. | EFE

Hidalgo se asegura 40M€ si Competencia mutila la venta de Air Europa

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IAG aceptó la inclusión de una cláusula por la que de no obtener los permisos regulatorios necesarios indemnizará a Globalia

Barcelona, 04 de noviembre de 2019 (19:45 CET)

Cifrada en 1.000 millones de euros, la compra de Air Europa por parte de International Airlines Group (IAG) encara ahora el momento de encarar el beneplácito de las autoridades de competencia. Hay tela por cortar, con varias rutas que pasarán a ser un monopolio y una nueva compañía que pasará a gestionar el 72% del tráfico interno español. Como carta bajo la manga, Juan José Hidalgo se guardó una indemnización de 40 millones de euros en el caso de que las autoridades mutilen el pacto entre compañías.

En el comunicado hecho público este lunes, el conglomerado propietario de Iberia, Vueling y British Airways admitió la inclusión de una penalización de 40 millones “en el caso de que no se obtengan las autorizaciones regulatorias pertinentes”. Una firma que en otras ocasiones pudiera ser un mero trámite, aquí puede ser objeto de suspicacias ante las posibles reclamaciones de la competencia.

De este modo, Globalia --la matriz de Air Europa-- percibiría tal cantidad en el caso de que IAG descarte la compra tras las exigencias de Competencia. 

El asunto se dirimirá en Europa, pues al tratarse de compañías que operan en varios países aplica a la Comisión Europea decidir sobre si aprobar o no la unión. Y el organismo tiene experiencia en poner el freno a uniones entre aerolíneas. En 2011 rechazó la fusión entre las griegas Olympic Air y Aegan Airlines, aunque dos años después la tuvo que aceptar por los problemas económicos de la primera.

Competencia ya obligó a Air France-KLM a ceder frecuencias tras su fusión en 2004

El argumento no se podrá utilizar en esta operación. En 2018, IAG obtuvo unas ganancias de 2.897 millones de euros, un 44,2% más respecto al ejercicio anterior, mientras que Globalia registró un beneficio de 48,7 millones, el triple que en 2017.

A gran escala, la Comisión Europa también dejó su sello. Si bien aprobó sin poner pegas la fusión entre British Airways e Iberia en 2010, seis años antes obligó a ceder frecuencias a la recién creada Air France-KLM. El veto afectó tanto a vuelos intraeuropeos como rutas a Estados Unidos y África.

Competidores como Ryanair, Easyjet o la propia Air France-KLM podrían tratar de segar una compra que daría a IAG el control del 40% del tráfico total de Aena, del 72% de los vuelos internos en España --si se tiene en cuenta la operación de Air Nostrum-- y del 26% de las rutas entre Europa y Sudamérica.

Entre IAG y Air Europa controlan el 72% del tráfico interno en España

Para empezar, Iberia y Air Europa compiten desde Madrid en once destinos en América Latina: Montevideo, Buenos Aires, Sao Paulo, Lima, Quito, Panamá, Bogotá, Caracas, Santo Domingo, La Habana, San Juan de Puerto Rico, Guayaquil y Ciudad de México. En muchas de ellas, la unión comportará la creación de un monopolio.

Pero la falta de competencia también afectará a la conectividad interna en España. Si entre ambos grupos controlan el 72% del tráfico interno, buena parte de las rutas pasarán a ser controladas íntegramente por Iberia, Vueling y Air Europa.

Aena también tiene los ojos puestos en Competencia

La compañía resultante puede encender las alarmas de Competencia, pero también tiene alerta al gestor aeroportuario español, Aena, por la posición de dominio del dueño de Iberia y Vueling. En una emisión de pagarés registrada la pasada semana, la compañía admitía la dependencia del conglomerado aéreo: “Cualquier reducción en su operación afectará al negocio del grupo”.

La cotizada española se sinceró con los inversores: “Si alguna de estas aerolíneas redujera su operativa en la red de Aena no se puede asegurar que seríamos capaces de reemplazar la caída de ingresos con otras compañías aéreas”.

El aeropuerto de Madrid-Barajas será el principal afectado de la adquisición, pues la posición del grupo resultante controlará alrededor del 60% del tráfico. Al 40% que gestiona IAG –especialmente a través de Iberia— se debe sumar el 20% que suma Air Europa.

Menor será la afectación en Barcelona-El Prat. En la instalación catalana, la empresa sumará un 2% de pasajeros al 43,2% que ya movió a lo largo de 2018. La práctica totalidad de ellos –salvo algunos viajeros del puente aéreo y la operativa de Level— llevaron el sello de Vueling.

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