Iberia cambia la especulación del puente aéreo por la del largo radio low cost

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Iberia confirma el negocio conjunto con Vueling entre Madrid y Barcelona; pero abre un periodo de especulación sobre su papel en el largo radio low cost de IAG

Luis Gallego, presidente de Iberia, frente a un A330 de la aerolínea. | EFE

Madrid, 11 de febrero de 2017 (05:00 CET)

Que nadie espere noticias con glamour sobre Iberia este año. Los grandes anuncios relativos a nuevas rutas intercontinentales quedan prácticamente descartados –"nos concentraremos en consolidar los destinos iniciados en 2016", explica el presidente Luis Gallego— y todo apunta a que los pedidos de aviones adicionales tardarán en concretarse. No en vano, la compañía de Barajas recibirá tres Airbus A330-200 los próximos meses y 16 eficientes A350-900 a partir de 2018. De momento, parece satisfecha también en este capítulo. Sí toca despejar incógnitas aunque, a cambio, se abra otro periodo de especulación en relación, esta vez, a un negocio inexplorado por Iberia: el largo radio low cost.  

LA INCÓGNITA QUE SE DESPEJA. Los planes que, por fin, se concretan hacen relación al nuevo puente aéreo. Iberia crea un modelo de explotación conjunto con Vueling. Ello implica sumar las frecuencias entre Madrid y Barcelona que operan por separado –hasta 26 diarias—, unificar los canales de comercialización, plataformas tecnológicas y servicios. Los aviones de Vueling entre ambas ciudades operarán en la misma zona del aeropuerto y los mostradores de facturación se relacionarán. El director comercial de Iberia, Marco Sansavini, explicó que el concepto "llegar y volar sale reforzado", entre otras, con la nueva opción para el pasajero de reservar el avión que interese antes de llegar al aeropuerto. El "llegar y volar" evoluciona al 'de casa al avión'.  

¿POR QUÉ VOLVER AL PUENTE AÉREO? Esencialmente por el precio y los horarios. Renfe tiene trabajo si quiere adaptarse. La antelación con la que Iberia oficializa sus planes –el nuevo puente aéreo debuta en julio—da tiempo a la ferroviaria para madurar sus próximos pasos comerciales ante el órdago que lanzó Iberia este viernes. Los billetes aéreos partirán de los 39 euros por trayecto en las opciones más restrictivas. Un viaje completo básico costará 78 euros, que equivale al billete por sentido más económico del tren. Los pasajeros de Iberia podrán elegir si abordar uno de sus aviones o si viajar en un Airbus de Vueling. En horas punta, las salidas serán cada 15 minutos. Por otro lado, el primer avión del día aterrizará cuando salga el primer tren del día.  

SEMANAS DE ESPECULACIÓN. Una vez conocida la estrategia de Iberia para el puente aéreo, la industria desvía su atención hacia un terreno inexplorado por la compañía: el segmento de los vuelos low cost de largo radio. International Consolidated Airlines Group (IAG) confirmó que servirá este tipo de vuelos a partir de junio desde Barcelona. El consejero delegado, Willie Walsh, mantiene en secreto qué aerolínea del grupo ofrecerá el servicio. Incluso dejó caer que podría crear una nueva, específica para cubrir esta demanda. La especulación está servida.  

¿QUÉ ESTÁ CONFIRMADO? Gallego garantiza que negocia con los sindicatos para reducir los costes operativos y poder encargarse de estos vuelos. "Queremos hacerlo". Para ello, necesita que los representantes de pilotos, tripulaciones y servicios de tierra den otra vuelta de tuerca a sus ratios de productividad. Si el presidente de Iberia consigue un nuevo gran acuerdo con las centrales –sería el cuarto—, IAG consideraría la opción de derivar el servicio a Iberia. "Estamos muy cerca", explica. Se batiría el cobre con Norwegian. La low cost confirmó rutas desde Barcelona a los Estados Unidos por poco más de 200 euros.  

¿QUÉ SABE ECONOMÍA DIGITAL? De ganar la puja interna que IAG alimenta entre sus compañías para los vuelos low cost de largo radio, el producto que ofrecería Iberia desde Barcelona tendría poco que ver con el servicio intercontinental que actualmente lanza desde Madrid a América, África y Asia. La aerolínea recibiría dos aviones adicionales –detraídos de la cartera de nuevos pedidos de IAG—, que acabarán configurados con una única cabina. Este último elemento está aún en estudio. ¿Por qué Iberia se arriesga con los vuelos intercontinentales low cost cuando su hoja de ruta apuesta por captar al cliente premium?

Todo parece indicar que los planes de IAG no son específicos para el aeropuerto de Barcelona. Probablemente, IAG acabará lanzando un nuevo sello ceñido a esta tipología de negocio desde distintas ciudades europeas. El modelo se inspira en Eurowings, de Lufthansa. Sin embargo, impulsar una nueva aerolínea de estas características cuesta tiempo. Walsh se comprometió con los inversores a arrancar la próxima temporada de verano. Cualquier decisión que tome en las semanas venideras –tanto si selecciona a Iberia como si no— sería un paso intermedio y, sobre todo, un banco de pruebas.

¿QUÉ SENTIDO TENDRÍA PARA IBERIA? Si IAG opta por su filial española, el sentido para Iberia no es otro que el de la generación de caja mientras madura la estrategia definitiva de IAG. Cabe recordar que el proceso de restructuración de Iberia consumió 1.000 millones de tesorería. Necesita reponer recursos con mayor celeridad. La exposición a los servicios de bajo coste de una marca que aspira a convencer al cliente premium no parece preocupar al equipo de Gallego. La solución pasaría por añadir un apellido a Iberia, a modo de Iberia Express, o de crear una marca de nueva planta con el formulismo 'operada por Iberia'. En este terreno del marketing también se mueve Aer Lingus para llegar a Barcelona y superar el desconocimiento que el pasajero español tiene de la franquicia.
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