Inditex, líder en liquidez: 4.000 millones en caja y sin apenas deuda

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El salario medio de la veintena de directivos rondó los 680.000 euros

Pablo Isla, en la presentación de resultados de Inditex

13 de marzo de 2013 (20:15 CET)

Por mucho que los analistas siempre esperen más, o detecten algunos altibajos en la evolución en el último trimestre del año, como ha sido el caso el ejercicio pasado, los números que presenta Inditex son excesivos para el común de las empresas se mire por donde se mire. Al margen de los registros alcanzados en cuanto a resultados netos y facturación, con crecimientos de un 22% y un 16%, respectivamente, la compañía fundada por Amancio Ortega se ha convertido en un paradigma de la liquidez.

En las cuentas presentadas el miércoles por su presidente, Pablo Isla, destaca una prácticamente nula deuda financiera, que se combina con una posición de caja de 3.843 millones de euros. Tesorería que logró mejorar el año pasado en 376 millones de euros.

A Inditex, por su modelo de negocio y su propia gestión, no le hace falta recurrir a los bancos para financiarse. Y ésta es una de las claves que mejor explican su capacidad en un momento de crisis como el actual. Frente a ese cash, como se le denomina en el ámbito financiero, presenta una deuda con bancos (corriente y no corriente) de solamente seis millones de euros. Pero hay más. Si a esos 3.843 millones en caja se le suman las inversiones financieras temporales (261 millones el año pasado, frente a ninguna en el precedente) y se le descuentan esos seis millones de deuda financiera, el resultado son nada menos que 4.097 millones de euros de posición financiera neta a 31 de enero de este año. Eso es algo más que un colchón para afrontar inversiones que, tanto el año pasado como este, sobrepasarán los mil millones de euros.

La dependencia de Zara

Así es Inditex, excesiva en muchos sentidos. Una compañía que firma 10.802 nuevas contrataciones en un año, hasta llegar a los 120.314 empleados, solo puede ser una empresa global. Sin embargo, algunas son las dependencias. Por ejemplo con respecto a Zara frente a otras marcas. La evolución del grupo tiene en esa franquicia a su mayor emblema en cuanto a ventas (10.541 millones), que supone el 66,1% de los ingresos totales del grupo con sede en Arteixo. Ese peso se ha incrementado algo más de dos puntos sobre el 64,8% que representaban las ventas de Zara sobre las ocho cadenas de Inditex al cierre de 2011.

En cuanto al resultado de explotación (ebit) por cadena, Zara vuelve a mostrar músculo: 2.233 millones (incremento del 29% sobre 2011), pero con un peso del 72% sobre el total del beneficio de explotación de las ocho franquicias de Inditex. La compañía tiene, por decirlo de algún modo, zaradependencia.

Y también menos dependencias geográficas. En un año, ha caído cuatro puntos la cuota de mercado de España sobre el resto de mercados en los que opera. Es una clara muestra de cómo está la situación del consumo local. Así, si en 2011 España representaba el 25% de las ventas, actualmente es el 21%. Esa pérdida se compensa con los avances en Asia y América.

Catorce millones para los directivos

Al margen de los dividendos que recibirá Amancio Ortega (813 millones de euros, y un salario como consejero de 100.000 euros, igual que su mujer Flora Pérez), Inditex tiene a gala retribuir a su cúpula de mando de forma generosa. Es de suponer que en proporción al nivel de exigencia, que suele ser elevado. Los 21 directivos que forman parte de la alta dirección de la compañía, entre directores generales, de cadena y de área, se embolsaron el año pasado un total de 14 millones de euros, según el informe de gobierno corporativo presentado ayer en la CNMV.

La retribución media, por tanto, se sitúa en los 680.000 euros por directivo, aunque en este grupo se incluyen pesos pesados dentro de Inditex como Antonio Abril Abadín, secretario general y del consejo, e históricos como Ramón Reñón, director general adjunto. Por tanto, las retribuciones son dispares, relacionadas con el nivel de responsabilidad.

A mayores, la compañía asignó en 2010 un plan de incentivos a largo plazo para este grupo de directivos, y también para el consejo y otros trabajadores, que no especifica en el informe presentado en la CNMV. Dentro de este plan, el importe devengado el año pasado se sitúa en 2,2 millones de euros para directivos y otros 1,3 millones para los miembros del consejo.
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