José Castro entrega su sueño hotelero a la banca

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TURISMO

El Hesperia Tower.

en Madrid / Barcelona, 23 de diciembre de 2014 (21:37 CET)

José Antonio Castro cede. Hesperia, la firma inversora del hotelero gallego afincado en Barcelona, pierde la mitad de su peso en NH Hoteles. Este martes, la compañía ha confirmado la venta de un 8,56% de las participaciones al Banco Santander, su principal acreedor que le había obligado a entregar parte de sus acciones antes del 31 de diciembre por los problemas de impagos. El crédito vencía el 2018 pero la complicada situación financiera lo ha obligado a vender. Se trata de una indigestión empresarial. Castro se endeudó para entrar en el sector hotelero y ahora paga con el imperio que generó.

La deuda pesa como una losa en Hesperia. La operación de venta de acciones ha reducido en algo los 479 millones de pasivo que soporta el grupo. Pero los acreedores acucian y ésta no será la única operación que caerá en los próximos meses. La banca, con el Santander a la cabeza, exige la venta de hoteles y de inmuebles de valor. Y el empresario que arrinconó el negocio de la construcción para meterse de lleno en el hotelero, intenta deshacerse desde hace cuatro años la joya de la corona, el Hesperia Tower.

Los inicios


El grupo empresarial que ahora languidece empezó en la década de los sesenta. El padre del actual presidente de Hesperia, José Antonio Castro, tenía pequeño negocio familiar vendiendo pisos a los inmigrantes en Santa Coloma de Gramenet, en el extrarradio barcelonés. Emigrante gallego, el padre José Castro levantó su primera casa familiar con un dinero que había traído de Venezuela. Además de la planta donde viviría con la mujer y sus hijos, también comenzó a construir viviendas para otros inmigrantes. Fue su primera misión empresarial y la cumplió con tanto éxito que comenzó a repetir la misma operación en diferentes barrios del municipio.

Los negocios de José Castro padre iban tan bien que no necesitaba de apoyos bancarios. El funcionamiento de la empresa y la operación expansiva se cimentaban sobre la base de recursos propios. Como buen emprendedor gallego de la época, nunca fue amigo de la dependencia excesiva de los grandes préstamos ni de las operaciones riesgosas.

Del ladrillo a las habitaciones


El hijo, José Antonio, siempre mantuvo una excelente relación con su padre pero quiso dar al grupo un giro hacia el sector hotelero, un negocio que siempre despertó su curiosidad. Nacido en Venezuela y arquitecto de formación, José Antonio Castro hizo una apuesta arriesgada para entrar en la casa de su gran competidor: NH. Lo intentó en el 2003, sin éxito alguno. No obstante, los problemas económicos de la hotelera permitieron el asalto final en 2009. Pese a ello, no fue una ganga. Llegó a pagar hasta 14 euros por acción de NH, que afronta enormes problemas económicos. Los títulos los ha vendido a menos de 4 euros al Santander.

El Hesperia Tower también fue otra apuesta personal de Castro hijo. El edificio, levantado alejado del centro de Barcelona en un emplazamiento equivocado, según expertos del sector, sufrió importantes sobrecostes y problemas con las aguas freáticas.


La debacle de Hesperia


Hesperia ha sufrido desde su entrada en NH el 2009. Las cuentas del registro mercantil muestran que las pérdidas se acumulan desde entonces. Sólo entre 2012 y 2013, se dejó 143 millones de euros. La compañía ha soltado lastre para sobrevivir. Ha pasado de una veintena de hoteles en propiedad a poco más de diez. Además, ha integrado la gestión de sus establecimientos dentro de la marca NH, una enseña mucho más global y que le permite distribuir mejor su producto.

El declive de la compañía también se observa en cómo ha perdido peso en el capital de la cotizada. La entrada del grupo chino HNA a principios de 2013 ha ido apartando paulatinamente a Hesperia. La compañía ha pasado de ser el principal accionista con un participación superior al 25% al tercero en discordia con algo más del 9% de títulos. En el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Castro asegura que se realizarán más operaciones sobre los títulos en NH. En su entorno hay preocupación. Castro, que ha querido ser autónomo en sus decisiones, siempre se mostró contrario a la venta de acciones de NH. Ahora la banca manda y tendrá que seguir perdiendo patrimonio.
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