Josep Oliu se prepara: "El sistema financiero español todavía sigue abierto"

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En 2016, el Banc Sabadell entrará en los mercados de Colombia y Perú y estará atento al nuevo proceso de fusiones bancarias en España

Josep Oliu, presidente del Banc Sabadell.

Barcelona, 17 de enero de 2016 (04:00 CET)

El Banc Sabadell es una plataforma de negocio con 11 millones de clientes, con un 25% de su actividad fuera de España, básicamente en el Reino Unido (un 20% a través del filial británico TSB) y en México (5%).

Este año 2016, el Sabadell impulsará su spin off mexicano y empezará su penetración en otros países latinos, como Perú y Colombia. Su presidente, Josep Oliu, explica así el momento en España: "Por ahora le corresponde al partido más votado intentar buscar soluciones para formar gobierno. Debería resolverse cuanto antes para mantener el ritmo económico necesario".

España es hoy un ejemplo del fin del control monopolístico del espacio público por parte de los partidos políticos tradicionales. Han aparecido nuevas instancias capaces de organizar los antagonismos: "El resultado del 20D manifiesta las preferencias políticas variadas que existen hoy en España. Al no ser determinantes, obligan a los políticos elegidos a buscar grandes pactos de Estado, antes imprevisibles, poniendo por delante el bien del país", señala Oliu.


Dos años de políticas expansivas

El núcleo normativo de la democracia exige la rendición de cuentas, algo muy alejado del demos español. Pero aunque los políticos no lo hagan, los ciudadanos más reputados lo exigen: "En Cataluña estamos en un entorno cambiante. Sólo me preocupan la inestabilidad institucional y la inseguridad jurídica", insiste.

Oliu no se entromete, pero es tajante: "si los políticos quieren que el país siga adelante, han de saber que debe haber estabilidad institucional y seguridad jurídica." 2015, el año de las peleas entre Yanis Varoufakis y Wolfgang Schäuble demostró que las políticas de autoafirmación no incluyen al otro. En el espacio europeo interdependiente, solo vale gestionar la complejidad. Oliu ve el mundo a través de sus dos almas: la del economista teórico y la del banquero. Parece conocer el don de Heideger, "todo lo incondicional crea conformismo", y se reserva el pensamiento crítico para soltarlo sin complejos.

Hemos entrado de lleno en una fase de difíciles expectativas de crecimiento mundial, por la caída de China y la ralentización de los emergentes. En lo monetario, dice el banquero, "Europa necesita dos años de política expansiva por parte del BCE, mientras que en Estados Unidos pueden abandonar esta política", como ha quedado claro en palabras y hechos de la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.


Atajar la deuda

El informe anual elaborado por los doce bancos estatales estadounidenses, denominado Libro Beige de la Reserva Federal (Fed), destaca la expansión de la economía en nueve de los distritos, pero quedan dudas sobre los tres restantes: el crecimiento "alentador"de Boston y la actividad esencialmente plana de Nueva York y Kansas. Los desequilibrios no son graves y permiten un endurecimiento monetario débil, con ligera subida de tipos. Europa, en cambio, es mucho más asimétrica y de ahí que Draghi deba "seguir inyectando liquidez".

Los bancos saben mejor que nadie que las empresas privadas y las familias se han desendeudado durante la crisis y esto sitúa España en una mejor posición respecto a otras economías. La austeridad ha sido beneficiosa en nuestra economía a los ojos del mundo. Pero en el caso del sector público la cuestión es más peliaguda: "Una deuda sobre PIB del 100% es una losa de plomo".

En 2016 crecerá el crédito: "La mejor situación financiera de los agentes privados estimulará la demanda de crédito. Los volúmenes de crédito neto se están estabilizando y el sesgo hacia las pimes ayuda a la rentabilidad de la cartera global. En hipotecas también esperamos que haya crecimiento en 2016, aunque moderado, y el nuevo crédito de promotor postcrisis, una variable del dinamismo de la economía española, empezará a crecer y a tomar cuerpo. La concesión de crédito al consumo seguirá a muy buen ritmo y se acrecentará a medida que avance el nuevo año", entiende Oliu.


El sistema financiero en juego

El entorno macroeconómico es para los bancos la bóveda de su radio de acción. Oliu lo ve así: "Será otro año en el que la economía española destacará en positivo dentro de la zona euro. La fase de expansión de la actividad económica se mantendrá, aunque con tasas de crecimiento más reducidas, dada la debilidad de las economías emergentes y el menor impacto positivo de algunos de los factores que han venido apoyando a la actividad recientemente como la política fiscal, el reducido precio del crudo o los bajos tipos de interés. En cualquier caso, la demanda doméstica continuará siendo la principal fuente de crecimiento y encontrará apoyo en la mejor situación financiera y las expectativas más favorables de particulares y empresas, y se seguirá creando empleo neto".

Durante muchos meses, el debate político ha cuestionado el modelo del rescate financiero español. Aceptando que gran parte de los agujeros fueron cubiertos por el Presupuesto, es decir los contribuyentes, las cosas han mejorado.

Ha llegado el momento de abordar nuevas fusiones: "La configuración definitiva del sistema financiero español aún no se ha completado. Debemos estar atentos a los movimientos que pueda haber con el objetivo de mantener nuestra competitividad", avanza Oliu, con la idea de ser prudentes, pero dejando claro que el modelo sigue abierto tras el terremoto que se produjo con la crisis de 2007-2008.
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