Kirchner retoma la cruzada 'anti-Repsol'

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INTERNACIONAL

Cristina Fernández de Kirchner

19 de marzo de 2012 (20:28 CET)

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha retomado su cruzada contra Repsol. Después de que las provincias argentinas de Chubut y Santa Cruz, ubicadas en el feudo electoral de la presidenta, retiraran a YPF las concesiones de explotación de dos áreas, el periódico oficialista de los Kirchner, Página 12, aseguraba este domingo que Cristina quiere nacionalizar la petrolera en otoño.

El medio de referencia del país, el diario Clarín, detallaba dos días antes la amenaza que le ha lanzado Antoni Brufau: si le expropian la compañía, explicará “detalles del ingreso de los Eskenazi a YPF”.

Los dueños del Banco de Santa Cruz son amigos íntimos de Kirchner. En 2007, el presidente de Repsol les tildó de especializados en “economías reguladas” para acceder al 25% del capital de la petrolera, a pesar de no tener ninguna experiencia en la industria. “No pusieron ni un peso en la operación”, recuerda la senadora de Coalición Cívica ARI (el partido opositor a los Kirchner), María Eugenia Estenssoro, en la edición digital de Clarín.

La operación fue muy criticada en su día en el país, tanto como la privatización de YPF en los años 90 por parte de Carlos Ménem. Sobre todo porque los Eskenazi no tenían capital y usaron dividendos para pagar la compra. Y las relaciones entre los banqueros y los Kirchner ha hecho correr ríos de tinta en Argentina. Incluso en algunos foros se llega a afirmar que la presidenta expropiará la petrolera española para evitar que salga a la luz la estrecha relación entre la Casa Rosada y el Banco de Santa Cruz.

Inversión


Espadas en alto entre Kirchner y Brufau. De fondo, el mismo problema: a pesar de sus yacimientos, Argentina importa la inmensa mayoría del petróleo que usa. Cabe tener en cuenta que, a raíz de la crisis de 2002, el Gobierno argentino optó por subsidiar el consumo y no pagó a las petroleras el barril al precio del mercado. Una decisión que las compañías usaron para justificar el freno a las inversiones en la zona, tanto de gas como de petróleo.

En el caso de Repsol, poco después de adquirir YPF pasaron todos los activos a la sociedad Repsol Internacional. Un paso que desde España aseguran que entra en la normalidad de un proceso de integración pero que en Argentina se digirió mal. Especialmente en un entorno de crisis mundial en el que la solvencia de la política energética de Kirchner se pone en duda. Las importaciones y subsidios pesan en la economía de un país con unas reservas monetarias limitadas y con el mercado externo receloso de colaborar por miedo a que se repita un escenario como el de 2002.

Página 12 insiste en que la presidenta quiere retomar el control de YPF y que apuesta por una OPA del Estado con fondos de la Seguridad Social. Todas las miradas están puestas en Moncloa y la Zarzuela. Los nuevos pasos que den el Rey Juan Carlos y el ministro de Industria, Energía y Comercio, José Manuel Soria, serán claves para enterrar el hacha de guerra o prolongar la batalla.
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