Jorge Miarnau, presidente de Comsa Corporación.

La banca aprieta a Comsa: obligada a crecer un 30% en dos años

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El grupo catalán eleva las ventas sólo el 1,5% “por las desinversiones acometidas” y se complica el objetivo de 1.400 millones prometido para 2020

Barcelona, 09 de abril de 2019 (19:43 CET)

Dos años y medio atrás, Comsa llegó a un compromiso con la banca. La corporación catalana logró que las entidades refinanciasen su pasivo a cambio de una promesa: alcanzar unas ventas de 1.400 millones para 2020. El camino hacia tal meta comenzó con un crecimiento del 5% en 2017; una expansión que se frenó en seco el pasado ejercicio, cuando la cifra de negocios creció sólo el 1,5% hasta los 1.101 millones.

El conglomerado de infraestructuras de la familia Miarnau (70%) cerró 2018 con una cifra prácticamente idéntica a los 1.080 millones, la facturación alcanzada el ejercicio anterior. De este modo, el grupo no alcanzó el objetivo de volver a niveles de 2015, cuando las ventas alcanzaban los 1.247 millones de euros. “No se ha conseguido la cifra por las ventas acometidas a lo largo del ejercicio”, se excusan desde la empresa.

Así, el grupo también participado por la familia Sumarroca (30%) deberá crecer el 27% en dos años para alcanzar los guarismos pactados con Banco Santander, Caixabank, Bankia, Banc Sabadell, BBVA, Bankinter y Unicaja. La métrica parece complicada a tenor de los porcentajes de expansión registrados en los dos últimos años --en 2016 registró ventas por 1.027 millones--.

Comsa: "No se trata sólo de crecer en vantes, también hay que mantener los márgenes"

Por ello, un portavoz asegura a Economía Digital que “el objetivo de facturación se mantiene, pues es la cifra marcada en el plan estratégico”. No obstante, no a cualquier precio, matiza: “No se trata solamente de crecer en ventas, también se deben mantener los márgenes; ahora mismo estamos en una fase de crecimiento orgánico”. En la misma línea se expresa el presidente de la sociedad, Jorge Miarnau, y manda un mensaje de tranquilidad: "Mantenemos un crecimiento continuado, en línea con la senda marcada en el plan 2017-2020.

Comsa se juega que el 50% de su capital acabe en manos de la banca. El acuerdo alcanzado a finales de 2016 que llevó a la firma de un crédito sindicado de 719 millones de euros con vencimiento a 30 de junio de 2021 incluía un tramo de 250 millones converbile por el 50% de la propiedad. Sólo si se cumplen los objetivos, los Miarnau y los Sumarroca podrán mantener su participación al completo.

Comsa, obligada a vender y a crecer en el extranjero

Con tal de satisfacer las demandas de las entidades, la empresa está obligada a vender activos por 200 millones. Si ya en 2016 se deshizo de filiales como CLD y Aritex, el pasado mes de octubre se desprendió del 80% del negocio de concesiones en favor del fondo de inversión francés Mirova.

No fue la única operación del ejercicio, en verano vendió Comsa Rail Transport, primera compañía ferroviaria privada de España, a la gala SNCF. En julio también abandonó la órbita de Comsa la división de medio ambiente, que terminó en manos de Tradebe. Sin embargo, el conglomerado no pudo rentabilizar las desinversiones, pues la totalidad de las cantidades percibidas fueron destinadas a enjugar deuda, tal y como le exige la banca.

La otra palanca para hacer frente al préstamo concedido es el crecimiento internacional. El plan estratégico establece que en 2020 deberá representar el 70% de todo el negocio. Al cierre de 2018, el porcentaje ya se encuentra en el 63% frente al 60% del ejercicio 2017.

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