La banca, dispuesta a inyectar otro balón de oxígeno en Pescanova y aplazar el pago de 18 millones

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Carceller vuelve a la propuesta inicial de convenio pactada con las entidades, que contemplaba una quita menor, para tratar de sacar adelante las negociaciones

Demetrio Carceller y Juan Manuel Urgoiti la lado de la planta de Pescanova en Chapela | EFE

07 de abril de 2014 (21:44 CET)

El núcleo duro de la banca acreedora de Pescanova está dispuesta a dar otro balón de oxígeno a la compañía que pasa por aceptar un aplazamiento en un pago de 18 millones derivado del crédito urgente de 56 millones inyectado en junio del año pasado para evitar el colapso de la multinacional, que no poseía liquidez para afrontar pagos corrientes.

El propio administrador concursal de la firma con sede en Chapela, Deloitte, ha sido quien ha solicitado una moratoria para el repago del crédito, que vence el próximo 28 de abril, según consta en un informe elaborado por la auditora y remitido al juzgado de lo mercantil número 1 de Pontevedra y que analiza la propuesta de convenio de acreedores presentada por Damm y Luxempart (que de momento cuenta con el rechazo de la banca).

Pescanova hipotecó su sede y su marca

De los 56 millones que siete bancos (Novagalicia, Sabadell, Bankia, Caixabank, Santander, Popular y BBVA) y la propia Xunta de Galicia inyectaron el verano pasado en Pescanova ya se ha devuelto una gran parte, pero todavía restan por abonar 18. En su día, la compañía ofreció tanto la sede de Pontevedra como la propia marca como prenda por el crédito.

Fuentes bancarias aseguran que el núcleo duro de las entidades españolas atrapadas en Pescanova (del que recientemente han salido el Santander y Bankia) está dispuesto a aceptar la moratoria en el pago. “No hay ningún problema en este sentido, la administración ya sabe que las entidades no quieren que se produzca el concurso de las filiales que prevé el convenio de Damm y está dispuesta a reestructurar su deuda, por lo que no es un problema económico”, explican.

Las posturas siguen enfrentadas

Deloitte advierte de que de no materializarse esta moratoria, Pescanova tendrá que afrontar el repago de dicha deuda a través de la tesorería disponible a 28 de abril, lo que podría mermar su capacidad para seguir financiando la operativa del grupo durante los próximos meses, hasta que se haga efectiva la inyección de los fondos previstos en el convenio de Damm, que cuenta con el aval de la auditora.

Pero, más allá de la disposición que asegura tener la banca para aplazar el pago de los 18 millones, la posición con respecto al convenio de acreedores de Demetrio Carceller parece no haber variado. Las entidades continúan adelante con su plan B, que pasa por tomar las riendas de Pescanova tras una eventual liquidación con la ayuda de un socio industrial gallego. No obstante, Damm comienza a plegarse ya a las reivindicaciones de los bancos, presionado por el calendario para aprobar el convenio. Este lunes tuvo lugar una nueva reunión entre ambas partes.

Damm se arruga ante la banca


Por otro lado, fuentes conocedoras de las negociaciones apuntan a que la cervecera habría dado marcha atrás ante la necesidad de sacar adelante el convenio concursal y habría garantizado a los bancos la recuperación de 1.000 millones de deuda, frente a los 700 millones que contempla la propuesta de convenio. De esta forma, la quita se reduciría en torno al 70%.

“No hay que olvidarse, no obstante, que según la banca, esta condición ya estaba pactada, y fueron Damm y Luxempart los que, unilateralmente, variaron la redacción del convenio sin avirsalos”, apuntan.
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