La bodega Torelló pone el foco en China

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La firma catalana amplía la carta de vinos con el lanzamiento de dos nuevos blancos

Los hermanos Toni y Francesc de la Rosa Torelló

18 de febrero de 2013 (20:59 CET)

La bodega Torelló aguanta el tipo gracias a las exportaciones. Aunque en el último año las ventas en el mercado español han aumentado ligeramente respecto a 2011, la firma crece, sobre todo, a nivel internacional con un objetivo claro: China. “Estamos cada vez más fuertes en Asia y nos interesa sobre todo el mercado chino. Llevamos unos años presentes en el país y cada vez se piden más nuestros productos porque ya tienen una cultura de vino y cava”, explica Francesc de la Rosa Torelló.

Este mayor posicionamiento de la marca en otros países se ha reflejado en las cuentas del último año, cuya facturación se sitúa en los 3,2 millones de euros. “Hemos cerrado con un aumento de las ventas del 0,2% respecto a 2011. Estamos muy contentos”, detalla uno de los miembros de la familia.

Dos nuevos blancos

Pero, además de la apuesta por la internacionalización, esta empresa catalana dedica también sus esfuerzos a aumentar la carta de vinos y cavas. Se trata de renovarse o morir.

La familia Torelló ha lanzado dos nuevos vinos, en cuya producción ha invertido cerca de 30.000 euros y con los que completa su gama de blancos. Son el Malvarel·lo 2012 y el Gran Crisalys 2011, que combinan perfectamente para engalanar una comida. El primero es más afrutado y suave, ideal para los entrantes, y el segundo, con más cuerpo, combina mejor con un primer plato, con el pescado como producto estrella.

Tanto en el Malvarel·lo como en el Gran Crisalys domina la presencia de la uva xarel·lo, por ser una de las variedades más importantes del Penedés, donde están las viñas de Can Martí de los Torelló.

Precios asequibles


Con una primera tirada reducida a casi 4.000 botellas del Malvarel·lo 2012 y apenas 2.200 del Gran Grysals 2011, estos dos vinos estarán a la venta a partir del próximo 24 de febrero. Se presentarán en el Fòrum Gastronòmic de Girona.

El precio aproximado de venta al público será de 7,5 euros en el primer caso y de 11 euros en el segundo. “Son un poco baratos si se comparan con otros vinos del mismo año de cosecha”, detalla Francesc de la Rosa. Y es que en un contexto en el que la competencia aprieta y los bolsillos se resienten hay que saber adaptarse a las posibilidades reales del cliente y ofrecer un vino de calidad que también sea asequible.
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