La Cámara de Comercio de Barcelona empieza a apretarse el cinturón

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La entidad empresarial aprobará el 31 de marzo un presupuesto un 30% inferior tras la normativa que elimina las cuotas obligatorias

Miquel Valls

08 de marzo de 2011 (19:16 CET)

El pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona aprobará el próximo 31 de marzo un presupuesto de contención, el primero de la nueva era en la que estas entidades empresariales dejarán de contar con una financiación garantizada por las cuotas obligatorias de las empresas. El primer plan presupuestario, que fue consultado con la Generalitat (autoridad tutelar de las cámaras catalanas), ha sido rectificado y ajustado a la baja para adecuarse a las nuevas circunstancias financieras.

Si en 2009 la cámara barcelonesa administró 38,2 millones de euros, la crisis hizo ajustar los ingresos de la institución a 34 millones en el pasado ejercicio. El presupuesto del 2011, sin embargo, descenderá a poco más de 20 millones de euros, según ha podido saber Economía Digital de fuentes de la institución que preside Miquel Valls.

Esa reducción de entre el 30% y el 35% ha sido pactada con la Administración autonómica, que solicitó a la entidad rehacer el presupuesto a la vista de los cambios legales aprobados por el Gobierno de Madrid que acababan, tras un periodo transitorio, con las cuotas obligatorias que pagan las empresas y que constituían la principal fuente de financiación de estas entidades.

Reducción de personal

El equipo directivo que lidera Valls ha iniciado acciones tendentes a reducir los gastos futuros. Entre otras actuaciones destaca la progresiva reducción de personal. En los últimos meses, una quincena de empleados de la cámara barcelonesa ha abandonado la entidad mediante acuerdos individuales.

Jubilaciones anticipadas o bajas incentivadas han permitido aligerar la plantilla hasta situarla en 180 personas que prestan sus servicios en la sede central de la Diagonal barcelonesa o las diferentes delegaciones territoriales repartidas por el territorio catalán. Las empresas pertenencientes a la demarcación de la cámara están, en el 52% fuera de la ciudad, en poblaciones del área metropolitana.

El decreto publicado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que acaba con la obligatoriedad de las cuotas camerales, establece un periodo transitorio de tres años para que empresas y cámaras se adapten. Este ejercicio, las cámaras pondrán al cobro los recibos correspondientes al 2009. El año próximo, sólo estarán obligadas a pagar aquellas empresas que hayan tenido una facturación superior a los 10 millones de euros en 2010. El ejercicio 2013 las cuotas serán voluntarias y sólo las abonarán aquellas empresas que deseen beneficiarse de los servicios prestados por las cámaras.

Recibos en circulación

Todas las cámaras de comercio de Catalunya están expectantes para saber qué respuesta obtendrán de las empresas cuando antes de que concluya abril pongan en circulación los recibos con las cuotas correspondientes a 2009. Fuentes empresariales reconocen que puede producirse un caída en la recaudación, puesto que algunas empresas han interiorizado ya la gratuidad de las cuotas. “Las cámaras pondremos los recibos al cobro y Hacienda se verá obligada a embargar los impagados”, reconocen fuentes de estas instituciones a la par que admiten que es un difícil papel el que deberán asumir cuando después de embargar a empresas morosas les ofrezcan que se conviertan en asociados.

Una parte de los servicios institucionales que prestan las cámaras corren peligro de desaparecer en la nueva etapa que se abre tras el cambio legislativo. De hecho, la Cámara de Comercio de Barcelona ha iniciado una campaña que consiste en visitar gremios y asociaciones de todo el territorio explicando los cambios acontecidos y ofreciendo la posibilidad de que esas entidades se hagan socias de la entidad cuando entre en vigor el cambio de reglamentación.
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