La cementera que reúne a los clanes Koplowitz, Hernando y Hatchwell, en vía muerta

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Cementos Occidentales está inactiva tras hundirse las ventas y a la espera de que el sector se reactive en los próximos años

Philip Hatchwell, CEO de Cementos Occidentales

07 de noviembre de 2014 (20:11 CET)

Por el nombre de Cementos Occidentales podría pasar desapercibida, pero los conocidos apellidos que componen el consejo de esta compañía la ha puesto en el punto de mira. La empresa reúne a clanes de la talla de los Koplowitz, Hernando y Hatchwell. Sin embargo, estas familias no han conseguido mantener vivo el negocio.

La cementera está en vía muerta desde hace ya algún tiempo. “Aquí ya no está trabajando nadie. No hay actividad ni venta”, explica una voz femenina con tono melancólico al otro lado del teléfono de las oficinas centrales de Cementos Occidentales en Madrid.

El CEO de la cementera, Philip Hatchwell, sigue, como el resto del equipo directivo, ocupando su cargo y tiene la esperanza de volver a poner en marcha la fábrica en unos años.

Esperando a que el mercado remonte el vuelo

Philipe es hijo de Mauricio Hatchwell y hermano de David, amigo del magnate Sheldon Adelson que quería construir un Eurovegas en Madrid. Comparte el consejo de Cementos Occidentales con Francisco Hernando, hijo de El Pocero, y Pedro Cortina Koplowitz, hijo de Alicia Koplowitz. “Seguimos en el consejo con ganas de poner en marcha el negocio pero todo depende del mercado”, detalla el empresario a Economía Digital.

La empresa nació antes de que la crisis económica azotara a todos los sectores en España, en menor o mayor escala. Tras unos primeros años buenos y, según confiesa Hatchwell, las ventas comenzaron a caer. Eran muy flojas para compensar los elevados costes. Así, la cúpula de esta cementera decidía que la mejor opción era parar la actividad de la fábrica que tiene la sociedad en Toledo.

Volúmenes desorbitados

“El sector del cemento ha sido de los más afectados por la crisis y ha pasado de un volumen de 57 millones de toneladas en 2007 a tan sólo 10 millones que se venden ahora”, señala Hatchwell. Sin embargo, el propio CEO de Cementos Occidentales confiesa que los niveles pre-crisis eran una auténtica “barbaridad” y que España se convirtío en el mayor consumidor de Europa.

Tras tomar la decisión de dejar el negocio en stand by, la compañía acordaba con los trabajadores contar con ellos para los trabajos de mantenimiento de la factoría –cada seis meses-- y devolverles sus puestos de trabajo en cuanto se retomase la actividad de nuevo.

Mejoría del mercado, pero insuficiente

Pero, ¿cuándo será eso? “No se puede hablar ni de 2015 ni de 2016, el consumo ahora parece romper con esa tendencia negativa de los últimos años pero tomará su tiempo que el mercado se recupere. Seguimos en este sector y confiamos en él, pero con prudencia”, concluye Hatchwell, quien ahora se centra por completo en su empresa, Excem.

La compañía que Hatchwell dirige junto con su hermano continúa hacia adelante gracias al tirón internacional. “Somos optimistas y creemos que la situación de España cambiará pero en estos momentos la que funciona es la actividad internacional, sobre todo en África donde queda mucho por hacer. Deseamos que España remonte en el sector del cemento porque es un buen indicador del país y cuanto más obra civil y residencia haya, más empleo”, añade.
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