¿La cesta de la compra en España es de las más caras de Europa?

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La crisis de ventas lleva a todas las cadenas de distribución a desarrollar estrategias comerciales para reducir el precio de los productos básicos

Consumidores en un supermercado / EFE

14 de mayo de 2013 (19:25 CET)

Los hábitos de consumo han cambiado en los últimos años, pero ¿qué busca ahora el cliente? ¿mejores ofertas? ¿renuncia más a las primeras marcas? ¿y a la calidad? Con una tasa de paro que afecta a un 27% de la población española y un bolsillo menos acaudalado que en los tiempos de bonanza, el cliente quiere una cesta de la compra más barata sin que eso suponga mermar la excelencia de los productos que ha adquirido. Sobre todo, cuando los precios de los lineales se comparan con los socios europeos. ¿Queda margen, pues, para el abaratamiento de la compra básica?

Según las principales compañías de distribución y expertos del sector de la alimentación, sí se puede. Para conseguirlo, fundamentalmente hay que ser más eficientes en el ámbito de logística. Ésta es la estrategia que, por ejemplo, llevan a cabo firmas como DIA o Mercadona, aunque con algunas diferencias y matices a tener en cuenta.

Política de precios

La única compañía que cotiza en bolsa de este sector en España es DIA. Su política de precios, según confirman fuentes internas, es la que aplica desde hace más de una década y la que la posiciona como una de las marcas mejor valoradas por el cliente según varias auditoras.

“Nuestro secreto es la eficiencia desde el momento en que un producto se vende en la tienda. Intentamos ahorrar costes en la cadena logística para ofrecer artículos con la mejor calidad-precio. Pero lo hacemos al revés que otras compañías. Tenemos un sistema informático interno que detecta en tiempo real las necesidades de stock y así se solicita al almacén más cercano”. DIA tiene 18 almacenes en España a un radio de unos 30 o 40 kilómetros de distancia de las tiendas del grupo lo que permite un reparto rápido y ser competitivos en el precio final.

Proveedores

También es muy importante cómo se compra. “Tenemos muy buenos proveedores. Cuanto más vendes, más puedes pedirles”, detallan fuentes de DIA. Del mismo modo, Mercadona siempre saca pecho de su estrecha relación con los fabricantes.

Desde 2008, la firma valenciana que preside Juan Roig --uno de las principales fortunas de España-- ha puesto en marcha una iniciativa bautizada como “realineamiento”. Se basa en reducir los costes de transporte, llevar siempre los camiones llenos, replantearse el envase de los productos para incorporar materiales más asequibles y fáciles de transportar, lo que permite incluir el máximo posible en cada viaje.

Pero la línea que marca Mercadona se inicia en los proveedores y acaba en los supermercados. Roig lleva a cabo la denominada “estrategia del ocho”. Significa recoger directamente la mercancía de las fábricas y llevarla hasta los almacenes propios. Después la entrega en las tiendas para ponerla a disposición del cliente.

A años luz de otros países europeos

Todavía queda mucho camino por recorrer en el ámbito de la logística y la eficiencia. “Alemania tiene en sus supermercados productos mejores y más baratos que en España. Eso sucede porque aquí no se ha producido una transformación de verdad en el ámbito de los proveedores, de forma que puedan reducir más los costes. No tiene sentido que tengamos productos más caros que en otros países de Europa”, detalla el consultor de consumo y profesor de Esade, Josep María Galí.

Según Galí, todavía se pueden bajar los precios entre un 5% y un 20% pero el problema es que la mayoría de las pymes españolas están a años luz de sus homólogas europeas. “Tienen que reflexionar sobre la logística, la optimización y analizar cómo reducir los costes para abaratar precios. Es un cambio enorme aún por explotar en España”, subraya.

Ante la caída de demanda, precios más bajos

Otra de compañía que insiste en su compromiso de hacer más asequible la cesta de la compra es Alcampo. Los franceses hacen hincapié en que nunca han entrado en guerras de precios. “Somos los más baratos y no hemos tenido que cambiar para ello nuestra política ni nuestra manera de trabajar, porque es en lo que somos especialistas”, remarcan fuentes del grupo a Economía Digital.

En la misma línea se pronuncia Carrefour. La cadena francesa niega que la crisis le obligue a alterar su política de precios. Aún así, ha lanzado algunas iniciativas en el último año como realizar descuentos equivalentes al IVA en colectivos particulares como los mayores de 65 años y las familias numerosas.

Menos renta

La devaluación de los salarios en España es una realidad. La demanda, por tanto, se ha debilitado en los últimos años y eso obliga a las cadenas de supermercados a buscar los precios más bajos.

Un ejemplo claro de esta situación es el cambio de actitud de El Corte Inglés. Su negocio de alimentación contaba con una reducida cuota de mercado respecto a sus principales rivales lo que ha derivado en una bajada de precios para captar nuevos clientes. La compañía revisa de forma permanente los 5.000 productos más demandados en la cesta de la compra. En los últimos nueve meses ha bajado el precio de varias referencias para ponerse al nivel de sus competidores más agresivos.

En las nuevas leyes de consumo, o te subes al tren de precios más bajos, o dejas de ser competente. “Es una realidad. Si no te esfuerzas en competir en precio eres ineficiente”, insiste Galí.
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