La creación de un estado catalán dentro de la UE fractura al empresariado

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CAMBRA DE COMERÇ DE BARCELONA

Miquel Valls y  Joan Ramon Rovira

07 de noviembre de 2012 (14:43 CET)

¿Un estado propio catalán integrado dentro de la UE perjudicaría al tejido económico catalán? De entrada, lo dividiría. Así lo muestra una encuesta profesional que la Cambra de Comerç de Barcelona ha presentado este miércoles: el 61,8% de los empresarios preguntados aseguran que las consecuencias serían neutras (36,4%) o positivas (25,4%), frente al 38,1% de los encuestados que vaticinan un futuro incierto si Catalunya se separa de España pero se queda dentro de la comunidad europea (24,3%) y los que aseguran, directamente, que significaría un mazazo a su facturación (13,8%).

El estudio de la Cambra es el tercero que se presenta en este sentido, tras las encuestas que Pimec y Cecot han realizado entre sus asociados. Pero también es el más profesional y, expertos en sondeos consultados por Economía Digital, le dan la máxima credibilidad.

Metodología

El director de estudios económicos del lobby empresarial, Joan Ramon Rovira, ha evitado hacer ninguna valoración política del análisis:“Pretendemos dar voz a las empresas para que opinen sobre el estado propio en el marco europeo”. Y añade que la pregunta es la misma que en estos momentos plantea el Govern de la Generalitat. Por ello, han contratado los servicios de la empresa DYM Market Research.

El grupo especializado en sondeos, certificado con la norma UNE-ISO, ha usado una muestra proporcional por cuotas divididas entre sectores de actividad y tamaño de la empresa. Es decir, los resultados se han ponderado según la representatividad en el conjunto de la población ocupada en Catalunya. A lo largo de la última semana de octubre, un total de 16 personas han realizado encuestas telefónicas a profesionales que estaban en el cuadro directivo de las compañías a las que se preguntaba.

Al final, 802 entrevistas fueron válidas y se han incluido en el estudio (el 69,6%). Se anularon 66 encuestas porque las respuestas que se dieron eran indefinidas o los supervisores detectaron que se mentía (básicamente, en definir el cargo que ocupaban en el cuadro directivo) y otras 284 empresas se negaron a participar en el estudio.

Más pequeño, menos reparo


El resultado de la investigación confirma que cuanto mayor es el negocio más reparos provoca el nuevo estado europeo catalán. Las empresas más reticentes son las que venden más en el resto de España. “Aunque, incluso, más de la mitad de las grandes empresas (52,6%) creen que este paso tendría un impacto neutro en su facturación”, señala Rovira.

En el único caso en el que la visión negativa es mayoritaria es en las compañías que tienen el 25% o más de su facturación en España, 199 empresas de la muestra. De nuevo, el resultado está muy ajustado: el 53,3% valora que tendría un impacto negativo o incierto frente al 46,7% que cree que sería positivo o neutro para su actividad.

El sector profesional que abraza más la independencia --palabra, por cierto, que no sale en ninguna de las encuestas-- es la construcción. Estos empresarios son los que menos venden en el resto de España y el 74,7% de ellos dan el visto bueno a un nuevo estado catalán dentro de la UE pensando en su bolsillo. “Hemos preguntado sobre el impacto económico, no sobre las posiciones políticas personales de los empresarios”, detalla el responsable de estudios del lobby.

Problemas por ser catalán

Otro de los objetivos de la Cambra era calibrar el impacto económico actual del órdago independentista encabezado por el president de la Generalitat, Artur Mas. El 89,5% de las empresas encuestadas aseguran que sus relaciones comerciales no se han visto afectadas por el simple hecho de representar a una compañía ubicada en Catalunya, aunque el 8,7% de los participantes reconocen que ya han perdido socios o clientes. Tanto de España como en el extranjero.

Los porcentajes son muy parecidos en todos los segmentos de actividad y también si se divide por el tamaño de las corporaciones. Eso sí, se disparan entre quienes facturan más en el resto de España. El 13,6% de estas compañías ya han sufrido consecuencias negativas en su cuenta de resultados.
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