La deslocalización pone en jaque al transporte de mercancías

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Los profesionales españoles denuncian competencia desleal de los países de Europa del Este y Portugal

Varios camiones transportando mercancías en España

01 de febrero de 2013 (21:22 CET)

La deslocalización ya no es un fenómeno que afecte únicamente al textil español. La búsqueda de una mano de obra más barata y de una tributación más baja hace que cada vez más empresas decidan aprovecharse de las ventajas de otros países. El último sector en caer en esta fiebre ha sido el del transporte.

La Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías (Fetransa) alerta de que es un fenómeno que va en aumento y que, sobre todo, afecta a las grandes empresas que deciden deslocalizar su flota de camiones y llevarla a países del Este de Europa como Rumanía o Bulgaria.

Normas de cabotaje

“La deslocalización en el sector comenzó hace unos años, con la entrada de estos países en la Unión Europea. Flotistas importantes se asientan allí pero siguen operando en el mercado español con total impunidad”, indica el presidente de la Federación Empresarial de Galicia (Fetram) Fernando Martín.

Las organizaciones del sector lamentan la competencia desleal que supone esta práctica. “Operan aquí pero contratando a personal de estos países por una miseria”, añade Martín. Para luchar contra ello, exigen al Ministerio de Fomento que vigile de cerca los servicios y que controle que se cumpla la regulación de cabotaje que se aprobó en 2008.

Esta normativa limita a los transportistas internacionales los viajes dentro de España. Si la empresa tiene que descargar la mercancía en algún punto de la geografía española puede realizar hasta tres servicios en una semana, pero si está de paso por el país, sólo puede hacer uno cada tres días.

Galicia y la zona del Mediterráneo, las más afectadas


Sin embargo, cuatro años más tarde algunas compañías extranjeras se saltan la regulación a la torera y el problema se extiende a varias comunidades autónomas, aunque hay determinadas zonas como Galicia y la zona el Mediterráneo --Valencia y Barcelona-- que lo sufren con mayor intensidad.

Además, la competencia del Este no es la única para los transportistas españoles. Los empresarios gallegos aseguran que Portugal se ha convertido en un vecino muy molesto para el sector. “Los transportistas portugueses están desesperados y han rebajado muchísimo sus precios. Son contratados para hacer transporte interior, dentro del país, algo que va en contra de la normativa establecida”, subraya Fetram.

Peajes y combustibles


El sector del transporte de mercancías entiende que la impunidad con este tipo de competencia desleal ahoga, aún más, a las empresas españolas en un momento de crisis. “Esta situación, unida a la subida de los combustibles y el aumento de los peajes, supone la muerte del sector”, indica Martín.

De no frenarse esta práctica, la federación española del transporte asegura que se pone en peligro muchos puestos de trabajo. Apuntan, además, que la Unión Europea no es partidaria de un coto muy restrictivo porque considera que puede ir en contra de la libre circulación de mercancías. Sin embargo, los empresarios españoles insisten que una cosa no es incompatible con la otra y que se trata de regularizar un sector para evitar fuertes rivalidades.
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