La estadounidense Alcoa tacha de injustas e insuficientes las subastas energéticas del Gobierno

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La compañía, que amenaza con cerrar dos plantas en España, considera que llegó "en una posición de desventaja" al reparto de bonificaciones

Protesta de los trabajadores de Alcoa en A Coruña esta semana

A Coruña, 14 de diciembre de 2014 (21:39 CET)

Alcoa tiene en vilo a cerca de 800 trabajadores. La multinacional estadounidense amenaza con cerrar dos de las seis factorías que tiene en España, la de A Coruña y la de Avilés, si no obtiene mayores bonificaciones para abaratar su coste energético. El desencadenante de tamaño desencuentro fue la primera subasta de interumpibilidad organizada por Red Eléctrica. Se trata de un mecanismo por el que los grandes consumidores de energía obtienen compensaciones millonarias a cambio de desconectarse de la red en momentos en los que la demanda supera la capacidad del sistema.

La subasta salió mal para Alcoa, que no logró incentivos ni para la planta asturiana ni para la gallega. Así que, pasó al ataque. Primero convocó a los trabajadores para anunciarles un despido colectivo porque las fábricas, según la empresa, ya no son rentables. Y ahora carga contra el propio mecanismo de subasta, alterado, como casi todo lo que tiene que ver con el sistema eléctrico, por la reforma energética.

Compitió en "desventaja"

Alcoa afirma que el problema está en "el diseño específico" de la subasta ya que algunos pujadores, como es su caso, "estaban en una posición de desventaja" y "el número de bloques de 90 MW fue insuficiente", según confesaron fuentes de la empresa. La multinacional del aluminio obtuvo bloques subvencionados en otras factorías, pero no en las que amenaza con cerrar.

Sobre la supuesta desventaja, la compañía se limitó a señalar crípticamente que otros postores pudieron presentar una oferta más baja y reducir los precios "por lo que es imposible asegurar los bloques". Finalmente, incidió en que "la industria del aluminio es la más electrointensiva y necesita un marco energético estable para asegurar su viabilidad y actividad".

La postura del Gobierno

El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha anunciado que se celebrará una segunda subasta para poner en juego los megavatios sobrantes en la primera. Puede ser la solución al entuerto, toda vez que a Alcoa, que años atrás ya había amenazado con abandonar España si no obtenía precios competitivos, le basta con obtener dos bloques para garantizar su continuidad en A Coruña y Avilés.

Pero los grandes empresarios del sector ya han comenzado a moverse. El propio Villar Mir, con una poderosa división electrometalúrgica agrupada en Ferroatlántica, ya ha manifestado que recurrirá a los tribunales si detecta un trato de favor con Alcoa, según informó Expansión.

Lluvia de recursos

Alcoa no ha recurrido las nuevas subastas de interrumpibilidad, el mecanismo por el que se reparten las ayudas millonarias los grandes consumidores de energía, pero sí que ha presentado alegaciones. No es algo extraño. El mecanismo acumula más de una decena de recursos en el Supremo, entre ellos, los de Megasa, Acciona, la patronal del cemento Oficemen o la patronal eólica AEE.

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