La oposición a Juan Rosell en Foment mantiene el control de la patronal metalúrgica

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Marsal resulta reelegido presidente de la UPM y Boixareu ocupará la primera vicepresidencia

Antoni Marsal, presidente de UPM

08 de noviembre de 2010 (18:09 CET)

Sin sorpresas aparentes, a pesar del complejo entorno en el que se producían las elecciones, Antoni Marsal ha resultado reelegido presidente de la patronal Unión Patronal Metalúrgica (UPM). Sólo hubo un candidato a la presidencia. ¿El motivo? Un complejo sistema electoral ha impedido al presidente de Foment, Juan Rosell, armar una propuesta alternativa para disputarle a Marsal la dirección de esta potente patronal catalana. La UPM, que se ha quedado fuera de los órganos directivos de Foment, se ha convertido así en el reducto en el que los opositores al máximo responsable del empresariado catalán se han refugiado después de su reciente derrota electoral.

“El jueves a mediodía recibimos la composición de la nueva junta directiva. No ha habido tiempo material para preparar una candidatura”, explican fuentes próximas a Rosell. El sistema de votaciones es de segunda vuelta. Las empresas escogen a una junta directiva que, a su vez, es la encargada de dirimir quién presidira la organización.

Desde dentro de la organización, Marsal ha podido controlar el proceso sin dar oportunidad a sus oponentes para que tomaran posiciones que pusieran en riesgo su continuidad como presidente de la UPM. Tanto es así que al final sólo hubo una candidatura, la suya. “Cualquier miembro de la junta podía haberse presentado”, señalan fuentes cercanas al nuevo presidente para maximizar la victoria.

Cuatro vicepresidentes

La participación resultó muy elevada en unas elecciones que apenas duraron 90 minutos. Joaquim Boixareu, el que fuera cabeza de la lista opositora a Rosell en Foment del Treball, ha sido escogido vicepresidente primero de la UPM. Francesc Balagué (Ferca), Manuel Rosillo (de la metalurgia de L'Hospitalet) y Francesc Comajoan (Centre de Estudis Metal.lúrgics) son los otros tres vicepresidentes de la junta de Marsal.

Antoni Abad, presidente de la Cecot de Terrassa y empresario metalúrgico, también ha quedado apeado de la primera línea directiva de la UPM. Abad fue duramente reprendido por Marsal y Boixareu cuando después de auspiciar la candidatura alternativa a Rosell decidió unas horas antes de hacer público su compromiso apoyar al actual presidente de Foment. “Fue una traición en toda regla, póngale usted los adjetivos adicionales que quiera”, señalaron entonces fuentes de la dirección de la UPM para describir aquella controvertida actuación.

Con todo, Marsal había anunciado su apoyo a Juan Rosell como futuro presidente de la CEOE. La opinión de la UPM catalana ayudará a inclinar el voto de la española Confemetal, a la que pertenece.
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