La plantilla de Draka Cables paralizará la planta de BCN una semana

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Los trabajadores denuncian un “chantaje” por parte de la dirección que supedita las indemnizaciones a la flexibilidad del resto de la plantilla

27 de enero de 2014 (20:14 CET)

La plantilla de Draka Cables en Barcelona paralizará la planta del 3 al 9 de febrero. Con la huelga, los trabajadores quieren mostrar su oposición a las condiciones del expediente de regulación de empleo (ERE) que afectaría a 30 de 172 empleados.

Sería el cuarto ERE desde que empezó la crisis. Hace cinco años, la planta situada en Santa Perpètua de Mogoda empleaba a más de 300 personas. Ahora, quieren reducir la plantilla a poco más de 140 trabajadores. Los sindicatos son conscientes de que no podrán evitar los despidos, pero aseguran que no están dispuestos a aceptar el “chantaje” que propone la dirección.

Flexibilidad laboral

La compañía supedita la s indemnizaciones del ERE a que el resto de la plantilla acepte una mayor flexibilidad laboral, según UGT. En concreto, propone despedir a 27 trabajadores con una compensación de 33 días por año (frente a los 20 días que contempla la ley) si el resto de empleados aceptan trabajar 50 días más al año.

El incremento de la jornada servirá para cubrir los picos de producción, según explican fuentes de UGT. Pero si los trabajadores rechazan esta propuesta, los 30 despidos se llevarán a cabo con una indemnización de 20 días por año trabajado.

Mayor indemnización


Este miércoles, dirección y sindicatos volverán a sentarse para seguir con las negociaciones. El plazo acabará el próximo 8 de febrero. Los representantes de los trabajadores aseguran que su propósito es conseguir una indemnización de 45 días por año trabajado.

La empresa Draka cable fue adquirida en 2010 por el grupo Prysmian –la antigua Pirelli— que en los últimos años ha engrosado las pérdidas. En 2012 ascendieron a los 16 millones de euros. Y sólo en la planta barcelonesa, los números rojos ascendieron a los 627.000 euros. En España tiene otras dos fábricas: una en Vilanova y la Geltrú (Barcelona) y otra en Sanader, donde emplea a 600 y a poco más de 150 personas, respectivamente.
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