La relación entre Repsol y Gas Natural hace aguas

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ENERGÍA

Antonio Brufau junto a Salvador Gabarró en la última junta de Gas Natural Fenosa. EFE/ED/Archivo

22 de enero de 2013 (21:26 CET)

La relación entre Repsol y Gas Natural pasa por un momento complicado. Uno de los matrimonios empresariales más importante de España está en crisis. Y todo, por culpa de Argentina. El hecho de que Gas Natural haga negocios con el Gobierno de Cristina de Kirchner ha sentado mal en la dirección de la petrolera. Fuentes cercanas a Repsol aseguran que la ‘joint venture’ entre ambas compañías, Stream LNG, tiene los días contados.

El malestar del presidente de Repsol, Antonio Brufau, con el consejero delegado de Gas Natural Fenosa, Rafael Villaseca, es patente. Las mismas fuentes afirman que Brufau no se esperaba que uno de sus socios históricos le diera la espalda en su enfrentamiento con Cristina de Kirchner.

Acto desleal

La dirección de Repsol ha hecho saber en varias ocasiones a la cúpula de la gasista su disconformidad con el contrato firmado con el Gobierno argentino. “Repsol lo ve como un acto desleal”, dicen las fuentes. Brufau elevó las quejas en las últimas reuniones del consejo de administración, pero el mayor órgano de gobierno de Gas Natural decidió tirar hacia delante.

Finalmente, Argentina ha contratado a la compañía que preside Salvador Gabarró para que le venda gas natural licuado (GNL) durante 2013. Fuentes cercanas a la operación aseguran que el contrato es de unos 24 buques metaneros que equivalen a un negocio superior a los 1.100 millones de dólares (865 millones de euros).

Los barcos de la discordia

Gas Natural tiene previsto utilizar para la entrega de este cargamento una serie de barcos que son gestionados a través de Stream LNG, la compañía que comparte con Repsol. Brufau, que no pudo frenar la operación en el seno de la gasista, pretende ahora dar por finalizada la joint venture.

La decisión de acudir a la licitación en Argentina ha sido la gota que ha colmado el vaso. La petrolera ya tenía en mente dar por concluida la relación en esta empresa. El negocio de GNL no es prioritario para Repsol. Tanto es así que tiene en venta todos sus activos. Además, cada vez hacen menos negocio juntos “por lo que tiene menos sentido que continúen”, dicen fuentes del mercado.

El uso de los barcos es de forma individual por parte de ambas compañías. Cada empresa aporta una flota de buques metaneros que utilizan para su negocio. Repsol no puede recurrir a los barcos de Gas Natural y viceversa. De esta manera, la petrolera quedaría desvinculada totalmente del contrato con Argentina y mantendría su política de no hacer negocios con Fernández de Kirchner tras la expropiación de YPF. Aún así, el propósito de Brufau es romper esta relación con Gas Natural Fenosa.

El papel de La Caixa

Repsol posee el 30% del capital de Gas Natural tras el último pago del dividendo en nuevas acciones. La petrolera prefirió cobrar en cash y es por ello que ha visto reducida su participación. La Caixa posee el 35% de Gas Natural y apoyó en el consejo de la gasista la venta de GNL a Argentina. ¿Hubo también deslealtad por parte de Fainé?

La entidad catalana es también el mayor accionista de Repsol. La dirección de la petrolera tampoco está contenta con el sí de La Caixa a la operación. Las mismas fuentes señalan que Caixabank ha intentado mediar entre Brufau y Villaseca para poner fin a este desencuentro. “La Caixa no quiere líos, pero de momento los hay”. Además, la entidad no se esperaba estas desavenencias.
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