Las cerveceras inician una guerra de precios sin precedentes

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CONSUMO

Una ilustración de Lluís Recasens "L'Avi.-"

22 de junio de 2013 (23:25 CET)

Precio de la caña en Lizarrán: un euro. McDonald's: un euro. Barril de un litro en 100 Montaditos: tres euros. En los bares de tapas, restaurantes y hasta en los negocios de comida rápida no hay nada que preocupe más que el precio de la cerveza. Todos quieren saber a cuánto compra el barril la competencia, cuál es la última oferta de Mahou, qué ofrece Damm o qué regala Estrella Galicia.

La guerra fue iniciada por Mahou-San Miguel, el grupo cervecero más importante de España, que ha puesto a temblar al resto de operadores. “La competencia en este sector es una muestra de las condiciones casi perfectas de la oferta y demanda en un mercado como el de la hostelería, terminan diseñando opciones sumamente competitivas. Lástima que otras industrias como la energética, la banca o la inmobiliaria no se rijan por los mismos parámetros”, explica el secretario general de la Federación Española de Hostelería, Emilio Gallego.

Fin del feudo

La fórmula, que invita a un mayor consumo, fue creada por las cadenas 100 Montaditos y La Sureña, propiedad de la empresa Restalia, de origen andaluz. Su éxito también se ha extendido a los bares del sur de España y lo han copiado otras cadenas como Tragatapas, que vende la marca San Miguel. Promociona el "botellín" en lugar del "botellón".

"Mahou está entrando de forma muy agresiva en las ciudades y comunidades donde es fuerte su competencia. El coste de producción de un barril de 50 litros, sin contar costes de distribución y comisiones, es de 10 euros. Es decir, 20 céntimos el litro. Ellos lo venden a 40 céntimos, lo que casi se podría considerar precio de coste", explica un distribuidor de Damm.

Cambio de estrategia

Las cervezas apuestan cada vez más por la fidelidad del cliente, en especial los bares que tienen una alta facturación, como los 100 Montaditos, que venden unos 50 barriles de cerveza por semana, frente a los cuatro barriles de un bar tradicional. A las grandes franquicias les ofrecen precios muy competitivos, pero les obligan a hacer precios promocionales y a lucir el nombre de la marca en todas partes.

Fuentes de Heineken aseguran que la empresa es consciente de que la guerra de precios, a la larga, “es perjudicial para todo el sector”. Por ello, la empresa es partidaria de complacer a los establecimientos con otros servicios como mejora en los sistemas de enfriamiento y asesoría para que el bar logre una mayor rotación.

Ninguna de las principales cerveceras del país, Mahou, Heineken y Damm, quieren debatir en público el espinoso asunto de la política de precios. Tampoco la patronal, Cerveceros de España, que justifica toda esta situación por la bajada generalizada del consumo en los bares españoles.

Oferta agresiva gallega


Estrella Galicia gana una cuota importante de mercado en Madrid, donde hasta ahora Mahou no ha tenido competencia. “Me cambié con ellos porque me pagan todo el cambio de terraza y me regalan algunos barriles”, explica un bar de la calle López de Hoyos.

La cervecera gallega niega que haya lanzado ofertas especiales. Por ahora, mantiene una cuota de mercado en el Estado del 3,5%, pero su objetivo es liderar el sector premium en España con la cerveza Estrella Galicia 1906.
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