Las dudas que genera la OPA sobre Vueling

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AEROLÍNEAS

Uno de los aviones de la flota de Vueling

08 de noviembre de 2012 (01:08 CET)

International Airlines Group (IAG) adelgazará de un plumazo la estructura de Iberia, culpable de sus fuertes pérdidas, según la opinión de Londres. Lo hará comprando Vueling para transformarla en una de las mayores compañías del sur de Europa y prescindiendo de un tercio de la plantilla de la aerolínea de bandera española.

Este miércoles, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) recibía el hecho relevante que anunciaba la oferta pública de adquisición (OPA) y exclusión. Valoraría a Vueling en 450 millones. La empresa presidida por Josep Piqué dejará de cotizar en bolsa y se integrará en IAG, con sede en Madrid y Londres, si la operación culmina con éxito.

El futuro de Iberia

El movimiento no se puede entender sin la presentación a renglón seguido de uno de los mayores expedientes de regulación de empleo (ERE) de la historia en España. Iberia anunciará el viernes la salida de hasta 7.000 profesionales. Las dos operaciones corporativas, con un coste conjunto de 2.000 millones de euros, que pagará IAG, son básicas para garantizar la continuidad de la compañía con sede en Barajas, según el consejero delegado del grupo internacional, Willie Walsh.

La absorción tiene el camino despejado de incertidumbres en lo relativo a la futura operatividad. Vueling tomará el control de las rutas deficitarias de Iberia y asumirá en su estructura a Iberia Express, que desaparecerá, según informa el portal de la industria turística 02B –editado por Economía Digital—.

¿Otra ‘Cobega’?

Pero la sociedad civil catalana teme que IAG atraiga a Vueling hasta su sede principal en Londres, donde, desde hace meses, se toman las decisiones relativas a Iberia, y que por lo tanto abandone Catalunya a efectos ejecutivos y tributarios. La continuidad de la sede operativa del Prat del Llobregat (Barcelona) y de todos los puestos de trabajo actuales parece garantizada.

De hecho, el consejero delegado de Vueling, Alex Cruz, anunció la contratación de 200 profesionales más en Barcelona durante los próximos meses. Pero la posibilidad de que la aerolínea de Piqué sea otra Cobega, que instalará la sede social en Madrid del embotellador único de Coca-Cola, rondaba de mesa en mesa durante la entrega de premios de la patronal Foment del Treball. El cónclave de altos empresarios preguntó a Piqué, presente en la cena, sin lograr ninguna respuesta. La operación aún está en una fase muy prematura.

¿Seguirá Piqué?

Fuentes financieras consultadas por este diario no descartan, sin embargo, que Vueling mantenga la personalidad jurídica. Si la OPA de exclusión culmina con éxito, podría transformarse en una filial propiedad de IAG pero con sede social en Barcelona. Sin embargo, en los primeros esbozos, parece claro que las decisiones estratégicas las tomarán en Londres con la participación directa del nuevo equipo directivo. La continuidad de Piqué como presidente es otra de las dudas por despejar.

¿Nueva Vueling?

El anuncio de la OPA coge a Vueling en plena mutación. A mediados de octubre, Cruz escenificó la renuncia de la aerolínea a sus orígenes como low cost. La llegada de nuevos aviones, a partir de 2014, supondrá el despliegue de una serie de servicios a bordo que el propio Cruz sitúo “en la vanguardia de la industria”. De hecho, Vueling se contará entre las primeras aerolíneas en ofrecer wifi a sus pasajeros durante el vuelo.

Los aviones se dividirán por clases y los servicios business ya se agrupan bajo la marca comercial Excellence. La aerolínea suministrará pasajeros a su nueva copropietaria British Airways y a American Airlines, socia de los británicos y de Iberia a través de OneWorld, desde el Aeropuerto del Prat. En Madrid alimentará los vuelos intercontinentales de Iberia, el único cometido de la compañía una vez resuelta la operación, y sustituirá a Express.
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