Las grandes firmas textiles pactan ahora mejorar los salarios en Camboya

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RETAIL

Cristina Farrés

Manifestantes camboyanos piden la liberación de 23 trabajadores textiles y activistas de Derechos Humanos el pasado mayo | EFE
Manifestantes camboyanos piden la liberación de 23 trabajadores textiles y activistas de Derechos Humanos el pasado mayo | EFE

08 de junio de 2014 (13:29 CET)

Las condiciones laborales de los trabajadores de lo textil en Camboya han sacado los colores a los grandes grupos del sector. Tras varias denuncias de abusos, el sindicato InstriALL Global Union y ocho marcas internacionales han llegado a un pacto para mejorar los salarios en el país asiático. Entre los firmantes se encuentran la española Inditex, y nombres tan conocidos como H&M, GAP, Puma y Levi's. Las firmas se han comprometido a incorporar al precio del producto final los incrementos en las retribuciones.

El gran éxito del convenio, según sus impulsores, es que también incluye la rubrica del viceprimer ministro de Camboya, Keat Chhon, cuatro altos cargos del gobierno y otros funcionarios del ejecutivo del país. El organismo internacional espera que la participación de los políticos sirva para que la nueva Ley de Sindicatos fije de forma clara tanto los plazos como los mecanismos de revisión de los salarios.

Gobierno y dueños de las fábricas

Precisamente, el Ejecutivo de Camboya está a punto de cerrar una investigación respecto a las retribuciones del país. Los últimos cálculos señalaban que las conclusiones se darían a conocer a medianos de junio. Con todo, el Gobierno aún no se ha sentado a negociar una nueva política retributiva en la región, como sí lo han hecho las grandes marcas internacionales de la gran distribución textil. También falta que se pronuncie otro gran actor: los dueños de las factorías.

Los trabajadores de la confección del país reclaman que el salario mínimo llegue a los 160 dólares mensuales (117,3 euros) frente a los 100 dólares (73,3 euros) que perciben los empleados actualmente. Las retribuciones les sitúan incluso por debajo de lo que se paga en China, el gran paradigma de la producción a bajo coste.

Enfrentamientos en las calles en enero

El sector de la confección de Camboya da empleo a unas 500.000 personas. InstriALL Global Union calcula que generan unos ingresos de 5.000 millones de dólares (3.666 millones de euros) anuales para las empresas del sector. Los buenos resultados económicos se han visto ensombrecidos por los escándalos de las condiciones laborales. Incluso al inicio del año derivó en una pequeña revuelta que terminó con enfrentamientos en la calle entre los manifestantes y la Policía. Al final, las protestas fueron prohibidas. Algo que el sindicato internacional también intenta cambiar en el proceso de mediación.

La situación ha disuadido los encargos de los grupos internacionales. La responsabilidad social corporativa de las compañías es cada vez mayor y no se pueden permitir acusaciones como las de que se explota a los trabajadores de Camboya para poder vender barato en las tiendas occidentales. InstriALL relata que una de las firmas más destacadas, que prefiere mantener el anonimato, ha reducido en un 50% sus encargos textiles en el país asiático por este motivo.

Camboya no se puede quedar sin uno de los pilares básicos de su PIB, por lo que el sindicato espera que el Gobierno mueva ficha a favor de un escenario que cumpla con tres requisitos: condiciones dignas para los trabajadores según los estándares del país, un marco laboral estable y tranquilidad política.
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