Las joyas de los ricos españoles interesan en el mercado internacional

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Crece la demanda de Rusia, China, India y algunos países de Latinoamérica

14 de septiembre de 2013 (21:32 CET)

Una joya es para siempre, pero no accesible a todos los bolsillos especialmente con la crisis. Por ello, algunos propietarios de piezas exclusivas se lanzan al extranjero en busca del comprador perfecto: acaudalado, exigente y que busca piezas únicas como fuente de inversión.

La casa de subastas Balclis, que opera en Barcelona desde hace más de 30 años, es para los españoles la puerta hacia otros países emergentes que demandan al mismo tiempo lujo y calidad.

Mercados que despuntan


Las joyas y obras de arte de los vendedores españoles --que han heredado o que son de su propiedad pero de las que quieren desprenderse para obtener líquido-- interesan en el mercado internacional. Y, especialmente a Rusia, China, India y algunos países de Latinoamérica como Brasil.

“Los vendedores proceden de diferentes ciudades de España como Madrid, Valencia o País Vasco y el comprador suele ser un coleccionista con criterio que compra e invierte al mismo tiempo”, explica uno de los responsables de la sala, Enric Carranco.

Catálogo amplio y diferentes precios

Y es que el lujo no entiende de precios, ni la recesión ha calado en todos los mercados por igual. Muestra de ello, Balclis realiza cinco subastas al año con una media de 1.300 y 1.400 piezas a la venta en cada una de ellas. Los precios varían en función de la demanda y son muy fluctuantes.

“Hay joyas, como un collar que vendimos, que pueden superar los 100.000 euros. También hay piezas más asequibles como un broche de plata art decó por el que pagaron 600 euros”, detalla Carranco. El catálogo de los artículos es amplio y adaptado a diversos poderes adquisitivos.

Originalidad y autenticidad


El interés por una pieza u otra, explican fuentes de Balclis, depende de la calidad que tenga. Por ello, un equipo de expertos analiza con detalle y de forma minuciosa cada una de las obras para catalogarlas y garantizar su autenticidad.

“Las subastas son como un espectáculo en el que las compras son muy atractivas y enganchan al cliente. Además, el hecho de que España esté en una situación económica delicada hace que se interesen más los extranjeros por este mercado”, subraya Carrasco.

Hay pudientes compradores siempre al acecho de un producto único, original y especial. Aquellos países donde el crack financiero y económico suena como algo ajeno pueden y saben sacar partido a otros países, como España, donde se ofrece un producto de primera calidad a un coste mucho más bajo que en otros tiempos de bonanza. Mientras, el vendedor español abre sus horizontes y ve en la internacionalización una oportunidad de oro, nunca mejor dicho.
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