Las tabaqueras se escudan en la subida de impuestos para inflar precios

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Las compañías encarecen las cajetillas por encima de lo estipulado por el Gobierno

16 de agosto de 2013 (18:02 CET)

Las tabaqueras se alzaron en pie de guerra contra el Gobierno cuando éste aprobó en junio un incremento del gravamen especial sobre los cigarrillos.

Ahora, las mismas compañías que ponían sobre la mesa consecuencias como el contrabando y la evasión fiscal --como defiende Imperial Tobacco-Altadis -- inflan los precios del producto para mejorar su resultado. El consumidor es, a fin de cuentas, el que sufre las consecuencias.

Gravamen de los cigarrillos

Compañías como British American Tobacco (BAT) o Philip Morris, lejos de ver cómo la medida lastraba todavía más sus resultados en un mercado a la baja --las ventas han caído el 12% en seis meses--, han inflado los precios de las cajetillas 10 céntimos, informa Expansión.

Lo necesario para cumplir la normativa oscilaría entre uno y cinco céntimos, en función del precio final de cada una. Pero en su justificación, las marcas recuerdan que el gravamen sobre los cigarrillos representa casi un 80% del precio final de los mismos (sumando los impuestos especiales y el IVA aplicable).

Diez céntimos más


Por todo, las tabaqueras no han querido dejar de aprovechar el contexto para trasladar al consumidor el incremento del impuesto especial.

Cajetillas como las de Malboro, que se podría haber encarecido un céntimo para amortizar el incremento impositivo, ha optado por cobrar diez céntimos. Otras marcas como Fortuna o Lucky sólo habrían necesitado incrementar el coste en cinco céntimos. Pero se han decantado por un mayor margen, y lo han subido el doble.

Mercado negro

El Gobierno prevé recaudar a finales de año 366 millones con esta medida. Aunque el mercado negro podría reducir las previsiones. Según cálculos de la consultora KPMG, la importación ilegal de tabaco crecerá cinco puntos en los próximos dos años.

Altadis alerta sobre estas consecuencias. “Los consumidores con poco poder adquisitivo pueden ser alentados a cambiar su consumo hacia productos más baratos, posiblemente ilegales. De esta manera, irremediablemente, se fomentan actividades como la evasión fiscal y el crimen organizado”. Aunque la visión de la tabaquera se contradice con la subida de precios que ahora aprovechan las propias compañías del sector.
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