Las tasas del juego atascan las tragaperras catalanas

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JUEGO

Albert Sola, presidente de Europer

16 de diciembre de 2012 (18:04 CET)

La caída del consumo se ha llevado por delante a un buen número de pequeños negocios. Muchos bares y restaurantes han tenido que bajar la persiana. Uno de los sectores económicos que está sufriendo el cierre de negocios de hostelería es el del juego, sobre todo, las máquinas recreativas, más conocidas como tragaperras.

La situación en Catalunya es dramática. La Asociación Independiente de Empresas Operadoras de Máquinas Recreativas (Europer) ha pedido a la Generalitat que afloje el cinturón. Europer exige al Govern de Artur Mas, ahora en funciones, que baje temporalmente las tasas a las máquinas recreativas para que el sector no tienda a la desaparición. “Llevamos tres años con continua bajada de ingresos. La facturación ha caído el 28%. Eso ha hecho que muchas máquinas hayan sido retiradas porque no cubren ni el impuesto”, asegura Albert Sola, presidente de Europer.

Una bonificación

Actualmente, la tasa del juego sobre las máquinas recreativas es de 3.700 euros al año por unidad. Las empresas del sector en Catalunya han tenido que retirar cerca de 4.000 máquinas, más del 10% del parque catalán, que van a parar a los depósitos de la Generalitat. El problema de los empresarios es que tienen muy difícil volver a poner en marcha esos aparatos porque “si el 20% del stock está parado se tiene que pagar también la tasa”.

Es por ello que Europer exige algún tipo de bonificación para que las máquinas retiradas regresen a los bares y restaurantes. “Es fundamental que la nueva administración de la Generalitat conceda una bonificación por cada máquina que salga del almacén y vuelva al bar”, dice Sola. El objetivo es obtener una medida parecida a la que se ha hecho en la Comunitat Valenciana que rebaja la tasa el 50% en el primero año y el 25% en el segundo en su regreso a la actividad en un local.

Más paro

Europer cree que una medida de este tipo ayudará al futuro Govern a recaudar más además de frenar el goteo constante de empleados del sector al paro. “La administración ha de ser consciente de que el parque de máquinas debe estar en los establecimientos y no en los almacenes para que así se genere empleo. Las máquinas son operativas y pagan impuestos”, recalca Sola. “El nuevo gobierno de la Generalitat no tiene otra opción que la moderación de la fiscalidad en el sector del recreativo”, añade.

El presidente de Europer asegura que muchas empresas del sector se han visto en la obligación de ajustar las plantillas. El sector emplea a un trabajador por cada 25 máquinas recreativas aproximadamente. Si 4.000 aparatos se han enviado a los almacenes de la Generalitat, las empresas han tenido que despedir a 160 trabajadores. Si regresan las máquinas, “al menos podríamos pagar a nuestros trabajadores y no tener que echarles”.

El tirón de Eurovegas


El sector del juego espera que la llegada de Eurovegas cambie para bien el tono negativo de los últimos años. La posibilidad de que el Gobierno de Mariano Rajoy retoque la ley antitabaco daría una bocanada de aire fresco a los empresarios. “Llevamos varios años pidiendo que cambien la ley, no nos hacen ni caso pero a Adelson parece que sí”, dice Sola que asegura que eso ayudaría bastante al sector.

Aún así, el presidente de Europer es cauto a la hora de analizar el futuro. “Si la economía continúa cayendo, no es que desaparezcamos, pero va a perjudicar bastante al sector”, asegura.
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