Los empresarios vascos quieren que el PNV pacte en Madrid

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Bergareche, Imaz, Uzín, Ormazabal o Pradera Jáuregui espolean al nacionalismo para que pacte con Rajoy y desplace a Ciudadanos

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol

Barcelona, 19 de diciembre de 2015 (23:55 CET)

El mundo económico vasco se juega mucho el 20D. Debe responder a la agresión contra el Concierto desatada por Ciudadanos y al silencio parcial de Mariano Rajoy que recoge en barbecho cualquier recentralización posible. La industria vasca atraviesa el mejor momento de su historia reciente y los grandes patronos como José María Bergareche, presidente del Círculo de Empresarios Vascos o Roberto Larrañaga, presidente de la patronal Confebask, no aceptan el rechazo del Concierto.

El PNV, brazo político del hierro y las finanzas, es hoy la gran esperanza del PP, que sueña con un pacto de legislatura o de investidura con el nacionalismo vasco y el grupo Canario. Excluido el soberanismo catalán, el equipo de Rajoy, con Jorge Moragas a la cabeza, espera un resultado superior a los 150 escaños, capaz de alcanzar la mayoría sin el concurso de Ciudadanos, hoy un rival y mañana un amigo, aunque no se vea en las encuestas.

Un PP ganador, encarando un pacto de legislatura con el PNV, sería una buena reedición del acuerdo de Aznar con los nacionalistas que, en 1996, alumbro el primer Gobierno conservador.

Compromiso con el PNV

El sector más dinámico del empresariado vasco apoya al PNV sin reservas, siempre que se cumpla el "principio de estabilidad institucional", a criterio de medios del Confebask, la patronal de Euskadi, vertebrada en la CEOE. Nombres como los de Bergareche, Ibert Ucín, Josu Jon Imaz, Ormazabal o Pradera Jáuregui están entre los que han trasladado al PNV la necesidad de movilizar los escaños del 20D en el parlamento español.

Los empresarios apuestan por el compromiso del PNV a la hora de concretar la formación de la mayoría. Como ha ocurrido en anteriores ocasiones, el mundo industrial del norte de España vería con buenos ojos la entrada de la fuerza nacionalista en un ejecutivo de coalición. A la hora de escoger, en el Círculo de Empresarios Vascos, se mueven intereses peperos como el de Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, frente a posiciones socializantes como la de Josu Jon Imaz, el Ceo de Repsol.

En el Confebask, la posición política oficial no se mueve de la neutralidad aunque en sus órganos de gobierno bullen estos días los destapes a favor de las dos opciones mayoritarias a las que vinculará la política vasca. La casa de la economía vasca, hermanada con el Círculo de Empresarios de Madrid y el Cercle d'Economia de Barcelona, apuesta siempre por la moderación, aunque siempre se trata de posiciones vocacionalmente vertebradoras con el resto de España.

Puentes permanentes con España

En este juego de acordeón centrífugo y centrípeto han sabido permanecer con sabiduría los componentes de la lista de expresidentes de la institución, los José María Vizcaíno Manterola, Alejandro Echevarría Busquet, Álvaro Videgain, José Domingo Ampuero o Antonio Barrenechea. Cuando se trata de economía, los puentes con España son permanentes, comparados con la interinidad catalana.

Basta establecer esta comparación: mientras Sánchez Galán preside la segunda eléctrica española sin moverse de la capital, Antoni Brufau y Josu Jon ejercen sus cargos en la cúpula Repsol pegados a sus respectivos puentes aéreos, de Barcelona y Bilbao.

La situación del 20D no es nueva para el PNV, ya que su posibilidad de influir en la gobernabilidad se repite monótonamente cada cuatro años. Sin embargo, estas elecciones, que se celebran tras cinco años sin muertos de ETA, anuncian la fragmentación en la cámara producto del fin del bipartidismo y abren un escenario mucho más incierto.

Diferencias con el soberanismo catalán

En este contexto, los empresarios les piden a los políticos una dosis adicional de rigurosidad. Evocan a Max Weber, autor de una frase lapidaria –"la política debe hacerse con el cerebro, no con otras partes del cuerpo"- que resume el mix de pasión y mente que exige la modernidad.

La impersonalidad y la distancia son las mejores virtudes del hombre de Estado. Con el desencanto como premisa y la racionalización como guía, el nacionalismo vasco debe conducir a su país lejos del mundo oscuro de las emociones en el que ha caído prisionero el soberanismo catalán.

A pocas horas de los comicios, el resultado en el País Vasco puede condicionar la cámara legislativa española. Y puede condicionarla mucho más que en anteriores ocasiones, según los análisis de expertos indiscutibles, como el ex portavoz del Grupo Vasco Iñaki Anasagasti.

En defensa del Concierto

Ahora que las cosas van bien, la recentralización atenta con un modelo de financiación que ha traído la prosperidad. El PNV defenderá con uñas el Concierto. Hoy las tres diputaciones forales están implicadas en un desarrollo industrial reflejado en la economía del conocimiento que presenta la fachada litoral vasco francesa con un buen número de parques tecnológicos y centros de transferencia.

Es el resumen de una tarea empezada hace dos décadas por hombres como José Luis Urgoiti, salido de la cantera del llorado Pedro Toledo (antiguo Banco Vizcaya) y tocado por la barita del profesor Sánchez Asiaín (Banco Bilbao). Es la Euskadi laboriosa, fruto de la fusión entre el fuego (siderurgia), la banca y la excelencia académica de Deusto.
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