Los farmacéuticos catalanes quieren 'jugar' a ser médicos

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Los colegios profesionales piden más actividad asistencial a cambio de un nuevo sistema de contratación

29 de octubre de 2013 (21:15 CET)

Las farmacias quieren tener más protagonismo en el sistema sanitario catalán. El Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya ha remitido a la Generalitat su propuesta para aumentar su papel como dispensadores de servicios asistenciales.

El documento fue presentado en la reunión del viernes del Pacto de Salud, comisión creada para actualizar el actual modelo a las nuevas necesidades con el máximo consenso del sector.

Cambio de sistema de pago


El informe, que forma sus tesis en base a varios estudios de gestión médica, propone también un cambio del sistema de contratación más allá de la factura farmacéutica.

El Consell propone que se incluya a “la farmacia comunitaria como proveedor de servicios asistenciales, tanto de promoción de la salud y prevención primaria, prevención secundaria, dispensación y seguimiento y resolución de minor illnes”.

Los farmacéuticos esgrimen que de esta manera se optimizarán recursos. En este sentido, indican que una planificación estratégica permitirá aprovechar el valor que pueden representar los farmacéuticos comunitarios como recurso humano en virtud de su profesionalidad, accesibilidad, equilibrio territorial, alto porcentaje de frecuencia ciudadana, etc.

Actuales prácticas

La reivindicación de un mayor rol de los farmacéuticos viene de lejos y siempre se ha reflejado en otros modelos europeos. Catalunya ha intentado adaptarse en esa línea y, de hecho, hay tres servicios concertados entre farmacéuticos con el CatSalut.

El primero se refiere al test de cáncer de colón y recto. El segundo es el test rápido de conductas de riesgo con posible infección de VIH. El último tiene que ver con la dispensación y seguimiento en el programa de mantenimiento con Metadona.

Formación e intrusismo


Este cambio en el sistema sanitario significa también un cambio en la formación de los profesionales. “Para facilitar la asunción y despliegue operativo de estos nuevos roles y su inclusión en el catálogo de prestaciones o en una cartera de servicios susceptibles de compra por los aseguradoras públicas o privadas, los farmacéuticos comunitarios deben desarrollar sus habilidades profesionales”, reza el documento.

El Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya se cura en salud y prevé posibles problemas competenciales y de intrusismo laboral. “Es lógico que las organizaciones profesionales velen por una inequívoca correspondencia entre lugares de trabajo y la titulación”, aseguran. No obstante, explican que es posible compartir, delegar o compaginar el desarrollo de determinadas tareas con más de un profesional del sector.

“La asunción de nuevos roles como la gestión de casos o la prescripción, están delegadas y compartidas en países europeos por médicos, enfermeros y farmacéuticos comunitarios”, aseveran.
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