Los herederos de Teka, apestados en su propia compañía

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La hija y el yerno del empresario Klaus Graf son desterrados por los malos resultados durante su gestión

Diego Recio, yerno de Klaus Graf, posa con Karlos Arguiñano para promocionar las cocinas Teka.

29 de abril de 2014 (01:53 CET)

Los herederos del emporio de las fábricas de cocinas y electrodomésticos Teka, Corinna Graf y su marido Diego Recio, atraviesan horas bajas dentro de su propia empresa. La pareja ha sido desplazada de la gestión de la compañía y el resto de los accionistas, con participación mayoritaria, ya no quieren ni escuchar sus opiniones sobre la gestión de la multinacional.

Corinna Graf y su marido se han desentendido por completo de la actividad empresarial tras la jubilación del expresidente, el empresario alemán Klaus Graf fallecido el mes pasado. Diego Recio, director general hasta 2012, pasará a la historia de la compañía por ejecutar el despido de 180 trabajadores que ocasionó la única huelga de la empresa en sus 50 años en España. “Tenía unas formas muy duras y siempre quería imponer su criterio. Se le atribuyó buena parte de la responsabilidad en la brusca caída de las ventas y de no explotar suficientemente el crecimiento de los mercados emergentes”, explican fuentes cercanas a la empresa.

Teka posee 27 fábricas en el mundo, comercializa sus productos en 116 países y cuenta con casi 5.000 empleados.

Aplastado por la caída inmobiliaria

El yerno de Graf, que debió afrontar el pinchazo colateral de la explosión inmobiliaria (se desplomaron las ventas de cocinas, hornos, baños, fregaderos y electrodomésticos de todo tipo) tuvo la protección en vida de su suegro, pero con la jubilación de Graf, cayó en desgracia.

En 2012, último año en el que Diego Recio ejerció como director general, el beneficio neto se desplomó el 199% con respecto al año anterior, según las cuentas anuales depositadas por la empresa en el registro mercantil. Desde entonces, Teka no ha publicado sus balances.

De las vitrocerámicas a las pasarelas


Además de Teka, Corinna Graf, hija única, comparte participación en otros negocios con los accionistas de la compañía, un grupo de empresarios europeos y austríacos que compraron en 1964 una fábrica de acero en Santander y sobre la cual levantaron los cimientos de la sede española.

Sus socios tampoco la veían capacitada para ejercer como consejera y ahora se dedica a gestionar su propio puerto, el más elitista de Mallorca: Puerto Portals. Allí, lejos de las vitrocerámicas y de las placas de inducción, ha podido desarrollar sus verdaderas pasiones. El año pasado ha organizado una pasarela de moda con destacados diseñadores españoles, un evento que pretende repetir.

Aldea en propiedad con iglesia y cuartel

La joven risueña y pelirroja decidió a finales del año pasado cerrar el puerto al público, que siempre había tenido acceso a las instalaciones. Corinna quiere evitar congestiones, problemas de aparcamiento y convertir al puerto en un recinto más exclusivo.

La familia Graf también dispone de una aldea entera en la isla de Mallorca, donde reside la mayor parte del año. Allí disfrutan de 15 inmuebles (entre ellos una pequeña iglesia y un antiguo cuartel de la Guardia Civil) que fueron comprados por Klaus Graf en los años sesenta cuando la zona estaba prácticamente abandonada.

Presidente, al fin

Y dentro de las desgracias empresariales, algunos directivos cumplen sus sueños. El hasta ahora vicepresidente de Teka Industrial, Arturo Baldasano, había intentado ser en dos ocasiones presidente del Real Madrid. Es su meta inalcanzada tras perder en dos ocasiones contra Florentino Pérez en 2004 y 2006.

Baldasano será al fin presidente pero no del club de fútbol sino de la empresa de cocinas que lo patrocinó durante ocho años. Ha sido nombrado por la compañía nuevo presidente este lunes en sustitución de Klaus Graf.
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