Los trabajadores de Valeo aprueban un ERE que afectará a 57 personas en Martorelles

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Ratifican en asamblea las medidas pactadas con la dirección que incluyen 42 prejubilaciones, 15 bajas incentivadas y la garantía de mantener la plantilla en cinco años

24 de febrero de 2011 (14:12 CET)

Los trabajadores de Valeo Climatización en Martorelles han ratificado este jueves en asamblea el acuerdo al que llegaron a las 12 de la noche del día anterior el comité de empresa y la dirección del grupo. Finalmente aplicarán un ERE en la factoría de Martorelles que afectará a 57 trabajadores con medidas “que no serán traumáticas”, en palabras del representante de CCOO en la factoría, Manuel Zamora. El turno de esta noche será el que rompa la huelga que realizaban desde hacía un mes.

Así, 42 trabajadores de 55 años o más se podrán prejubilar y 15 acogerse a bajas voluntarias. El representante de UGT en Valeo, Juan Francisco Guijarro, ha explicado a Economía Digital que se han conseguido unas condiciones que ven con buenos ojos: “45 días por año trabajado con un bono de hasta 48 mensualidades”. Además, los asalariados que se vean penalizados por la nueva legislación sobre pensiones “se les pagarán entre tres y seis meses más al cumplir 62 años”.

Con todo, los sindicatos destacan que en el acuerdo rubricado por el director general de la multinacional en España, Luís Chica, consta una cláusula para mantener la plantilla los próximos cinco años. “Las 370 personas de Martorelles tenemos trabajo garantizado”, añade Zamora. Ahora en el Vallès Oriental se fabrican aparatos de climatización y sistemas antirrobo, una línea de producción iniciada después del cierre de la factoría de Olesa de Montserrat y la recolocación de 100 empleados.

Producción

Precisamente la experiencia en esa división y en la de Barcelona inquietó desde el primer momento a los trabajadores de Martorelles. En esas fábricas la multinacional primero inició un ERE que afectaba a pocas personas y terminaron cerrando al cabo de pocos meses. Un final que esperan evitar con esta cláusula sobre la plantilla y con la buena adaptación que ha tenido la segunda línea de producción.

Supuso un cambio importante en unas instalaciones pensadas por un solo producto. Pero a la vez abre la puerta “a que venga una tercera línea y se garantice más nuestro trabajo”, dice Guijarro. Otro de los puntos que aplaude es que durante la negociación “nunca se habló de salarios”.

El ERE deja en agua de borrajas el traslado de la plantilla a Zaragoza. Sólo se deberán desplazar a Aragón “de forma voluntaria y como mucho durante un año” los seis coordinadores de producción. Ya que allí es donde se ha mandado la fabricación del B95, el aparato de climatización que inició el conflicto.
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