Manos Limpias se suma a la denuncia contra bodegas Torres por fraude fiscal

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La vitivinícola catalana aparta a sus abogados y otorga todos los poderes a Cristóbal Martell, defensor de Jordi Pujol

Miguel Torres (izquierda) y su antigua distribuidora en Bolivia Adma Inchausti (derecha).

15 de octubre de 2014 (21:16 CET)

Bodegas Torres, una de las principales productoras vitivinícolas del mundo acusada de fraude fiscal, se enfrenta cada día a un panorama más sombrío. El sindicato Manos Limpias se presentará como acusación popular contra la empresa en la denuncia promovida por su antiguo distribuidor en Bolivia, San Jorge, por fraude fiscal y desviación de las ayudas europeas, según ha podido saber este diario.

El sindicato, que dirigió la guerra judicial contra Iñaki Urdangarín y que persigue sentencias condenatorias en casos de corrupción, colaborará en la presentación de pruebas contra la compañía catalana. La juez del caso ha inocado de la denuncia presentada a favor de su antiguo distribuidor en Bolivia por ver indicios en el delito de estafa. Ante el acoso judicial, bodegas Torres ha apartado a todo su equipo legal y ha designado oficialmente a un abogado de peso en temas de evasión y fraude: Cristóbal Martell, el penalista que está presente en todos los grandes casos de corrupción y fraude de España: Gürtel, Pujol, ITV, Mercurio, Nóos, Messi o Neymar. Torres había negado a este diario hace pocas semanas la contratación de Martell.

El penalista solicitado

Martell, abogado sagaz y brillante según casi todos los que le conocen, es el último recurso de bodegas Torres ante un caso que se le complica.

La demandante, Adma Inchausti, una joven empresaria boliviana, lleva cinco meses en España para afrontar la ofensiva legal contra su antiguo proveedor que le generó una deuda de más de dos millones de dólares en el puerto de Arica (Chile) por una mercancía que se acercaba a la fecha de caducidad y que la distribuidora se negó a recibir.

La pista del dinero

Torres aprovechó su estructura internacional, con presencia en 150 países, para desviar las ayudas europeas OMC (Organización de Mercado Común) que Europa aporta para la exportación y promoción de vinos fuera del territorio comunitario, a sus cuentas en paraísos fiscales, según la denuncia.

La multinacional catalana presentó facturas de empresas fantasma en Estados Unidos como Provintra o Promotora de Mercadotecnia, de acuerdo con la información facilitada con la empresa denunciante. Con las facturas de campañas de publicidad inexistentes, Torres cobraba las ayudas europeas en su cuenta del Banco Santander en España. De allí, la multinacional catalana transfería los fondos a la cuenta del Citibank de Miguel Torres USA, empresa que tiene el 10% del distribuidor estadounidense Dreyfus Ashby and Co. Los fondos, finalmente, eran enviados a cuentas en Irlanda, Andorra y Bahamas, según los mismos datos.
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