Martín Seco: “España va a estar fuera del euro, la alternativa es cuándo y cómo”

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ENTREVISTA

Juan Francisco Martín Seco, en Barcelona./Judith Orus/Easyfoto

24 de marzo de 2013 (00:00 CET)

De Juan Francisco Martín Seco (Madrid, 1944), no se podrá decir que es un agorero. O un académico, que, aislado en su torre de marfil, se dedica ahora a hacer negocio con apuestas sobre la pertenencia o no de España en la zona euro. Lleva muchos años publicando artículos y libros con un denominador común: el proyecto europeo, tal y como se iba diseñando, con la unión monetaria, iba a conducir al desastre.

Vivió con intensidad el proyecto europeo, cuando fue secretario general de Hacienda, en el Gobierno de Felipe González. Pero su periodo fue breve, sólo entre 1984 y 1986, con Carlos Solchaga como ministro de Economía. Siempre se ha situado en la izquierda del PSOE y destacó por su crítica severa al Tratado de Maastricht, firmado por los jefes de Estado y de Gobierno en 1991. De allí provienen, a su juicio, todos los males. Y ahora ha publicado Contra el euro (Península, 2013), un libro que tiene un subtítulo muy esclarecedor: Historia de una ratonera.

Democracia en peligro

Martín Seco, en una entrevista con Economía Digital, considera que España no tiene, en estos momentos, muchas alternativas. Y que, pese a todos los esfuerzos, que están comportando una “devaluación interna demoledora”, seguir en la zona euro será imposible. “Vamos a estar fuera del euro, la alternativa es cuándo y cómo. Porque otra cosa implicaría un coste altísimo, que pasa, está pasando, por el sacrificio de la democracia, de los controles democráticos, del estado social, de las conquistas que habíamos alcanzado”.

La afirmación de este académico, miembro de los cuerpos de Inspección y Auditores del Estado, es contundente. Pero la argumenta. No se trata de una elección, sino de una solución frente a otro proyecto que considera inviable, aunque podría haber sido el mejor.

“Una unión política y fiscal, real, implicaría una transferencia de recursos de los países del norte de Europa que no se producirá. Una unión fiscal, con un presupuesto único, de dimensiones suficientes, no va a ocurrir nunca, porque ello supondría que países como Alemania, Holanda o Austria deberían rebajar su nivel de vida, y lo que estamos viendo es que no quieren ni, simplemente, prestar dinero para los rescates que se han producido”, asegura Martín Seco.

Irlanda o Nevada

Es decir, la situación actual se ha quedado encallada entre dos mundos, el de las monedas nacionales, con capacidad de decisión por parte de los gobiernos, y el modelo con el que sueñan los más europeístas, los Estados Unidos de Europa. Martín Seco cita a Krugman para señalar que Irlanda o el estado de Nevada “tienen problemas similares, tamaños similares, pero en Estados Unidos, Nevada cuenta con un gobierno federal, que tiene un presupuesto equivalente al 30% de su PIB, y el europeo es del 1%”.

Ese dato, según el autor de Contra el euro, lo explica todo. Pero Martín Seco sigue preguntándose por el propio proyecto europeo. Y para él no puede ser sostenible en el tiempo que dos países con estructuras económicas tan diferentes como Grecia o Alemania compartan un mismo tipo de cambio en la moneda.

“Cuándo me preguntan que es mejor, un euro fuerte o un euro débil, siempre digo lo mismo: ¿qué euro?, porque para Alemania o para Grecia ese euro no puede ser el mismo, a los griegos les interesaría un euro devaluado, pero frente a un euro alemán”.

Ideología neoliberal

Y lo que está ocurriendo con el caso de Chipre es que “Europa no puede estar pendiente de las ocurrencias del Consejo Europeo”. Es decir, el proyecto europeo ha dejado de tener coherencia, a juicio de Martín Seco, aunque para él nunca lo tuvo, desde el momento en el que se decidió “la extensión a la intensidad, porque una Europa a 15, o con menos países, sí hubiera podido realizar una unión fiscal de verdad, pero no con una Europa a 30”.

¿Prejuicios? Hay ideología. La ideología está en todos los proyectos de construcción política, aunque se vistan con criterios ortodoxos, con criterios técnicos. Martín Seco no lo esconde. Considera que la construcción europea, desde el Tratado de Maastricht, ha defendido un “modelo neoliberal, un proyecto mercantilista, financiero y monetario”.

Y considera que “la izquierda, la socialdemocracia, los sindicatos, se equivocaron al aceptarlo, porque se anuló la capacidad de hacer política”. No se podrá decir, en su caso, que no lo advirtió desde el primer momento.

España y el déficit exterior

El argumento es que España siempre ha tenido un “talón de Aquiles”, su déficit exterior. Pero, cuando pasaba del 3% o del 4%, los gobiernos, fueran del signo que fueran, devaluaban la moneda. Ahora, no puede, y ha llegado a tener el 10% de déficit en 2007-2008. La alternativa elegida, la devaluación interna, no da resultados.

En el libro lo deja claro. “¿Hasta qué nivel quiere el BCE, sus seguidores y los partidarios de la devaluación interna que desciendan los salarios de los trabajadores españoles?, ¿hasta el de Bulgaria?”

En el caso de Grecia, el autor recuerda que su situación es cada vez peor. Con una caída del PIB del 7%, el déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente continúa siendo del 9%, “¿Cómo va a recuperarse sin devaluar la moneda?”, se pregunta Martín Seco.

¿Y ahora qué?

Preguntado Juan Francisco Martín Seco por el futuro inmediato, sobre ¿qué se puede hacer ahora?, la alternativa que se presenta es cómo se sale del euro. “Lo ideal sería una voladura controlada del euro, entre todos, aunque sería preferible que comenzaran a salir los países del norte de Europa, Alemania y Holanda. Entonces el euro se depreciaría, eso comportaría competitividad a los países del sur, y se devaluarían las deudas, al estar en euros, respecto al recuperado marco”.

Pero, ¿no habría una enorme fuga de capitales si España acaba saliendo del euro, no sería una catástrofe? “La huida de capitales se produce cuando se piensa que se va a producir una salida, pero no después. Ahora bien, el Gobierno español debería poner sanciones muy severas para los que tengan capitales fuera y no los declaren”, asegura Martín Seco.

¿Dónde estaría la Alemania del Este?

Su libro denota “rabia”, como él mismo admite. Porque alertó de un proceso que no tenía en cuenta todas las situaciones posibles. “Se pensó que con el paso del tiempo se caminaría hacia esa unión política y fiscal, y hemos comprobado que no se quiere hacer y que es, de hecho, muy complicada”.

Martín Seco entiende la posición de los alemanes, pero recuerda varios hechos. “En una zona como la Unión Europa era muy importante haberse fijado en los déficits exteriores, más que en la inflación, que se ha convertido en una obsesión por parte del BCE. Pero tan importante es el déficit exterior, como el superávit, el que tiene Alemania, y se trataría de compensar los dos desajustes, no sólo uno”.

Y añade: “Si la unificación alemana se hubiera producido con criterios europeos, la Alemania del Este sería un desierto industrial, se hubiera muerto de hambre”.

En todo caso, al margen de la posición ideológica de cada uno, nadie podrá decir que Martín Seco no advirtió sobre lo que podía pasar. Hace más de veinte años.

Los gobiernos, la Comisión Europea, y, principalmente, la cancillera Angela Merkel decidirán ahora si quieren o no desmentir a los economistas, que como Martín Seco, defienden esas posiciones.
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