Moll y Grupo Zeta, el matrimonio de conveniencia que no pudo ser

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El líder de la empresa familiar en España se interesó por adquirir cabeceras del holding de Asensio, pero se niega a invertir y la banca a continuar con las negociaciones de venta

Los presidentes de Grupo Z y Prensa Ibérica, Asensio y Moll

18 de junio de 2014 (21:03 CET)

La posible inversión de Javier Moll, propietario de Prensa Ibérica y presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), en la adquisición total o parcial de Grupo Zeta se antojaba en el ámbito editorial como una tabla de salvación para los negocios que Antonio Asensio aún mantiene en el sector. No tanto por el propietario, quien hace tiempo que optó proyectos empresariales más vinculados al audiovisual, sino por la banca acreedora que aspiraba a evitar problemas de continuidad en el holding y en sus publicaciones.

Pero Moll ha dado la callada por respuesta a las ofertas bancarias recibidas. Negociaba con los acreedores financieros la adquisición de algunas cabeceras (El Periódico de Catalunya, en primer lugar) a cambio de que estos se aviniesen a reducir el pasivo que se le trasladaba. Zeta edita también cabeceras históricas como Interviú o Tiempo, entre otras publicaciones.

Los bancos tienen la última palabra sobre cualquier operación referida a Grupo Zeta por diferentes operaciones de pignoración que se han ido solapando en los últimos años. Hoy, el endeudamiento del holding de Asensio ronda los cien millones de euros. Moll aspiraba a que las entidades redujeran esa cifra mediante una quita de los créditos vivos. Para ambas partes se trataba de cerrar un matrimonio de conveniencia, aunque en ámbitos del sector se dudaba de la existencia de proyectos de desarrollo futuro establecidos con claridad.

Negativa a invertir

En las últimas horas, los bancos se han negado en redondo. “Hemos de acabar con estos empresarios que quieren comprar gratis. Su compromiso no podía ser cero. Moll tenía que poner algo, no mucho, pero algo de su dinero”, señalan fuentes conocedoras de los últimos contactos. La firmeza bancaria ha derivado en que el editor Moll huyera de la operación. “Ni tan siquiera dijo que no claramente, sino que desapareció del mapa”.

Moll es un exitoso empresario editorial que ha cimentado su mayor negocio en España a partir de la adquisición de diferentes cabeceras regionales y provinciales. En 2012, el último del que se conocen datos, su consorcio facturó 201,6 millones de euros y logró un beneficio de 2,59 millones en un contexto de profunda crisis de la prensa tradicional y de caída de la inversión publicitaria. Un año antes, con el mismo marco económico, había logrado una rentabilidad de 22,24 millones de euros. También cuenta con negocios de comunicación e inmobiliarios en Australia.

Inquietud en el Grupo Godó


El pool financiero, del que forman parte alrededor de una quincena de bancos y que lidera La Caixa, había ofrecido a Moll buenas condiciones de adquisición, pero a cambio de un mínimo de inversión del comprador en el grupo. De hecho, esas negociaciones --reveladas por este medio-- supusieron un inmediato enfado del Grupo Godó, cuyos directivos consideraron de manera inmediata que La Caixa estaba favoreciendo la opción de su principal competidor. Javier Godó, conde de Godó, es un alto cargo del banco con sede en Barcelona.
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