Oro Direct aplicará un ERE temporal mientras se investiga si defraudó

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La compañía valenciana mantendrá el equipo mínimo para operar hasta que se levanten las restricciones al negocio

11 de abril de 2014 (20:04 CET)

Oro Direct, una de las empresas que la policía coloca en el epicentro de una trama que defraudó impuestos a través del mercado de compra-venta de oro y plata, ha presentado un expediente de regulación temporal de empleo. El despido afecta a 35 profesionales, por lo que en la empresa sólo continuará el personal mínimo para operar hasta el levantamiento de las restricciones impuestas por el juez.

Las pesquisas han paralizado la práctica totalidad del mercado de compra-venta de oro, plata y otros metales preciosos en España. La Policía Nacional y la Agencia Tributaria desplegaron hace dos meses una macro operación que involucra a 180 empresas. La actividad de Oro Direct ha sido la más perjudicada, aunque no la única: 150 trabajadores del sector se han ido ya al paro por el mismo motivo.

Entre las mayores empresas valencianas

Oro Direct se cuenta entre las mayores empresas de la Comunidad Valenciana por volumen de facturación. Desde que se activaron las actuaciones policiales, el grupo ha ofrecido su colaboración a la justicia. El magistrado del caso mantiene el secreto del sumario aunque ninguno de los 164 detenidos está en prisión preventiva.

Fuentes del sector señalan que como consecuencia de la paralización del mercado, se ha disparado la actividad de los mayoristas internacionales no registrados y sin establecimiento permanente en España.

Hacienda considera probado, sin embargo, que Oro Direct y su competidor, Orvalencia, formaban parte de la trama y que sin ellas no habría sido posible la operativa presuntamente ilegal, que sólo en 2012 habría generado facturas falsas por mil millones de euros, “dos tercios del negocio total de las empresas”.

Las acusaciones de Hacienda


Según la policía y Hacienda, la red compraba a particulares el oro y plata “en b” y sin registro fiscal. También adquiría los metales preciosos procedentes de delitos menores. Más tarde, se simulaba la legalidad de las operaciones a través de decenas de sociedades instrumentales que “aparecían y desaparecían”.

Las redes minoritarias (hasta 180 compañías) colaboraban con las empresas bajo sospecha, que a su vez enviaban las piezas a fundiciones en Austria, Suiza y el norte de Italia. Después el metal regresaba para la venta como oro de inversión.
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