Perú, refugio de las pymes españolas tras el ‘crack’ del ladrillo

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INVERSIONES

26 de mayo de 2013 (20:13 CET)

Más de diez horas de vuelo, con todos los sueños en una maleta y algunos proyectos bajo el brazo y con la esperanza de que al otro lado del charco existe una oportunidad de oro que no hay que dejar escapar. Es lo que piensan los empresarios del sector de la construcción que se atreven a buscar en Perú una alternativa interesante al dañado mercado español.

Así lo ha hecho la promotora inmobiliaria para la que trabaja Xavier Borrás. La compañía ha abierto una delegación en este mercado latinoamericano que es ahora, cada vez más, refugio de cientos de compañías vinculadas al ladrillo. “Fui a Perú la primera vez hace un año y medio para la empresa que trabajo y hemos hecho inversiones allí porque tiene un gran potencial”, detalla a Economía Digital.

Un mercado interesante para invertir

Perú se ha convertido en la tierra prometida. El país cuenta con algo más de 200 empresas españolas con delegación permanente. Se encuentra en un momento de gran esplendor y tiene un importante margen de crecimiento. Son varios los factores que confluyen para que este destino se entienda como un puente para llegar a Suramérica.

A grosso modo, se trata de un país en continuo crecimiento, que presenta una elevada demanda aún por satisfacer de construcción de viviendas, así como de carreteras, hospitales y otras infraestructuras. Existe una importante seguridad jurídica y el sistema bancario es suficientemente sólido para ofrecer financiación a las pequeñas y medianas compañías que aterrizan en Perú.

“El Gobierno de Perú ha fijado un plan que prevé la construcción de 500.000 viviendas en los próximos tres años. Está viviendo un boom inmobiliario parecido al que sufrió España pero con un desarrollo sostenible. La gran diferencia es que no hay apenas financiación externa. Las reservas de Perú se han multiplicado por seis y es una pías que crece a nivel interno gracias a las pymes”, subraya el consejero económico de la embajada de Perú en España, Bernardo Muñoz.

Buenas condiciones

La proyección que presenta Perú es casi la antítesis a la de España. El Gobierno ha logrado reducir la deuda externa, hay más reservas, la inflación es la más baja de latinoamérica, el crecimiento medio es de un 6%, las exportaciones han experimentado una tendencia al alza en los últimos quince años, etc.

Todos estos elementos, a los que aluden tanto las empresas que han desembarcado allí como la embajada de Perú y asesores como Construdata21, hacen de este país un destino muy atractivo para las constructoras, promotoras, arquitectos y otros profesionales del sector que han visto como el sueño español se ha desvanecido de un plumazo.

Perú requiere de gente bien capacitada, sobre todo de ingenieros, que pueden ofrecer la máxima calidad en sus proyectos y con las últimas tecnologías. “Hay un déficit de 300.000 empleos de grandes expertos que no tenemos en el país”, señala Muñoz.

Fuerte competencia

Pero como es un mercado con gran potencial y todavía con un recorrido la competencia es cada vez mayor. Muchos peces quieren alimentarse de este pecera así que hay que trabajar duro para hacerse un hueco pero, sobre todo, para mantenerse.

“No es un océano teñido de sangre donde los tiburones hayan acabado con todo pero la competencia es muy importante”, comenta Borrás, quien conoce el país de primera mano. Es normal si se tiene en cuenta que están previstas inversiones por valor de 20.000 millones de dólares en satisfacer la demanda de construcción hasta 2016.

Perú está rodeado de países también con grandes oportunidades. Sin embargo, eso no lo aleja de ser un gran foco de interés para las pymes españolas. “Brasil es un mercado más maduro pero Perú tiene una gran proyección aunque en volúmenes no son comparables. En cuanto a oportunidades, Perú no tiene nada que envidiar a otros países”, sentencia el empresario.
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