Primera trifulca para suceder a Rosell en Foment: Abad rechaza una vicepresidencia

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EXCLUSIVA: El presidente de la Cecot de Terrassa protagoniza un enfrentamiento con el patrón catalán que le invalida por ahora en la carrera para sustituir en el cargo al recién nombrado presidente de la CEOE

Abad, Rosell, Gay de Montellà (en segundo plano) y Cima

11 de enero de 2011 (00:18 CET)

Es el empresario catalán que más disposición ha mostrado a ocupar la presidencia de Foment del Treball ahora que Juan Rosell está dispuesto a ocuparse en cuerpo y alma de la CEOE. Preside la patronal de Terrassa Cecot y nunca ha escondido su interés por convertirse en el gran patrono catalán. Pero, de momento, Antoni Abad ha quedado fuera de la carrera sucesoria. ¿La razón? Ayer se marcó un órdago que puede resultar crucial para aplazar al menos otros cuatro años sus aspiraciones presidenciales. El empresario metalúrgico rechazó convertirse en vicepresidente de Foment, pese a haber sido designado por Rosell para el cargo.

A pesar a la dificultad para reconstruir lo acontecido, Economía Digital ha podido conocer las versiones de varios de los asistentes a una reunión previa a la junta directiva que tuvo lugar a primera hora de la tarde de ayer y en la que se produjo la primera trifulca de la nueva etapa. Rosell había convocado a los últimos vicepresidentes de Foment y a quienes proponía formar parte del nuevo equipo. Entre ellos, el propio Abad.

Una mujer se incorpora a la vicepresidencia


El propósito de la reunión era dar a conocer quiénes eran los designados para las vicepresidencias (Josep M. Basáñez, Josep Antoni Belmonte, Joan Castells Trius, Eusebi Cima, Jordi Comas, Joan Gaspart, Joaquim Gay de Montellà, Carmen Mur, Joan H. Simó, Alfonso Vilá y Antoni Abad) y cuál iba a ser la filosofía para relevarle en el puesto. Rosell aspira a que entre sus vicepresidentes se produzca un consenso sobre la figura de uno de ellos que permita realizar una transición ordenada.

Abad, que ha estado en Nueva Zelanda en los últimos días, llegó el último a la reunión y desconocedor de los movimientos que algunos de los designados ya han iniciado en la última semana. Cuando se incorporó al encuentro, Rosell ya había iniciado las explicaciones sobre los nombramientos. Según varios de los asistentes, a la primera oportunidad que tuvo tomó la palabra para criticar el método escogido por el actual presidente de la patronal catalana. Abad cargó contra el sistema de elección escogido, su desconocimiento de los contactos previos y, en última instancia, apeló a unos hipotéticos pactos que mantenía con Rosell, que no concretó.

Supuestos acuerdos secretos

El presidente de Fiatc, Joan Castells, otro de los asistentes y nuevo vicepresidente, tomó la palabra para exigir explicaciones a Abad sobre los supuestos acuerdos secretos a los que se refería ironizando sobre la posibilidad de que él fuera el único que no tenía ningún pacto previo. En ese rifirrafe dialéctico, siempre según la reconstrucción que Economía Digital ha podido dibujar con varios de los asistentes, Abad insistió en que Rosell no estaba haciendo las cosas como estaba previsto y que, a la vista de sus incumplimientos, él rechazaba el cargo.

A medida que la disputa subía de tono, Rosell ya enojado por la retórica del empresario vallesano y tras una intervención de Basáñez en la que pidió pragmatismo a Abad, el presidente de Foment y de la CEOE acabó pidiendo al de Terrassa que se decidiera: o aceptaba o declinaba el nombramiento. Al poco, Abad anunció a Rosell que en las condiciones actuales rechazaba ser uno de los vicepresidentes de Foment.

Expectativas defraudadas

“Ha cambiado de estrategia. Esperaba algún trato especial por su cambio de opinión en las elecciones al pasarse de la candidatura opositora a la oficial. Por la razón que sea no se han colmado sus expectativas de ser el primus inter pares y tras apelar a pactos secretos con Rosell y Gaspart que nunca concreta, parece que prefiera convertirse en una víctima del proceso”, señala uno de los empresarios que asistieron al encuentro.

Así las cosas, en la junta directiva que tuvo lugar por la tarde, Rosell no incluyó el nombre de Antoni Abad entre los vicepresidentes que fueron refrendados. Aunque Rosell todavía tiene margen para incorporar a otros dos empresarios a las vicepresidencias, el fragor dialéctico vivido ayer podría complicar la incorporación del presidente de la Cecot a la primera línea de los órganos de gobierno. De hecho, Abad ha quedado también fuera del comité ejecutivo de Foment que se nombró ayer.

Dificultades para el consenso

“Sospecho que él piensa que le irán detrás para que reconsidere su decisión”, asegura uno de los que presenciaron el encontronazo. Otros insisten en que en Foment siempre ha imperado el consenso y que ese espíritu se recuperará una vez se designe al empresario que sustituirá a Rosell.

El presidente de Foment del Treball también designó ayer como miembros de la junta directiva a Antoni Marsal (UPM), Bernardo Gómez (Industrias Gráficas), Josep Casas (textil de Sabadell) y Antoni Zabalza (Fedequim). Todos ellos fueron miembros destacados de la candidatura opositora que encabezó Joaquim Boixareu y Carles Sumarroca. Ambos han quedado definitivamente fuera de los órganos de gobierno de la patronal catalana durante este mandato.

Los candidatos mejor situados


Joaquim Gay de Montellà y Eusebi Cima son ahora los dos vicepresidentes con más posibilidades de convertirse en los sucesores de Rosell si son capaces de concitar el consenso de sus colegas, una vez descartada la opción de Abad. Como ha adelantado esta publicación, ambos se mantienen en una posición de prudente compás de espera para conocer cómo se desarrollan los acontecimientos.
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