¿Puede ayudar Fainé a Brufau en la batalla de Repsol?

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EL FUTURO DE LA PETROLERA

 Luis del Rivero y Antonio Brufau

25 de septiembre de 2011 (00:38 CET)

Los plazos se agotan y el consejo de Repsol del día 28 de septiembre debe marcar las pautas del futuro de una compañía en la que la sindicación de acciones entre Pemex y Sacyr Vallehermoso ha reducido extraordinariamente el margen de maniobra del presidente de la petrolera Antonio Brufau y el de Caixabank, el único accionista relevante al que podría reclutar para su causa.

En la tercera entidad financiera del país tienen claro que una cosa son las buenas formas y otra poner en peligro las joyas de la corona. Aunque la relación con Brufau sigue siendo más fluida que en tiempos no tan lejanos, en Caixabank tienen muy claro que el objetivo número uno es evitar enfrentamientos con Sacyr y con Pemex, cuya sindicación de acciones les coloca en condiciones de exigir y recibir.

La premisa en la entidad que preside Isidro Fainé es evitar el enfrentamiento y llegar al consejo de la semana que viene con una solución negociada que evite cualquier tipo de guerra posterior. Por esta razón Caixabank no va apoyar acciones radicales como la propuesta de Repsol de expulsar del consejo a los representantes del grupo mexicano con el argumento del conflicto de interés.

Fainé es contrario a recurrir a una estrategia judicial que podría eternizar la batalla en los tribunales y dañar la reputación y la estrategia de Repsol y es partidario del máximo consenso. Un acuerdo que pasaría, como ya adelantó Economía Digital el pasado 1 de septiembre, por el sí de Caixabank al nombramiento de un consejero delegado contra la voluntad de Brufau, y por el apoyo a una mejora del dividendo de Repsol que permita a Sacyr un respiro financiero y evite nuevas incertidumbres sobre la estabilidad accionarial del grupo.

A la espera de una decisión definitiva, Repsol sabe que la batalla jurídica para sacar del consejo a sus enemigos es su única posibilidad. Pero tiene que medir las consecuencias. Si Caixabank no respalda la acción, Brufau quedaría totalmente arrinconado desde el punto de vista institucional aunque la mayoría del consejo apoyara su estrategia. Fuentes cercanas a la operación aseguran que si la actuación de Caixabank ya fue tibia el año pasado cuando Del Rivero inició la batalla contra el presidente de Repsol, ahora que su peso en la toma de decisiones se ha reducido Brufau no debe esperar en absoluto un gesto de la caja catalana.

Mantener la estabilidad de Gas Natural 


Brufau y Fainé han mantenido una relación fluida desde que la sindicación de acciones abrió una nueva crisis en la petrolera. Pero hay que recordar su rivalidad manifiesta desde que ambos compitieron a brazo partido en La Caixa bajo la dirección de Josep Vilarasau. Hoy, Brufau es el eslabón más débil de la cadena.

Aunque Caixabank considera una traición la acción de Pemex de sindicar sus acciones con Sacyr, antepondrá sus intereses empresariales. Más allá de evitar una guerra en Repsol, el objetivo número uno es preservar la estabilidad en su participada Gas Natural, a la que Fainé quiere poner el cartel de intocable frente a la pretensión genérica del binomio Sacyr-Pemex de “mejorar la coordinación y obtención de sinergias de la participadas relevantes de Repsol”. Es decir, de Gas Natural, donde la petrolera controla el 31% del capital, valorado en bolsa en unos 4.000 millones de euros. Y en este punto, La Caixa sí tiene mucho que decir sobre una compañía en la que controla el 37% y que considera absolutamente estratégica.

La Caixa no quiere generar más inestabilidad alrededor de una compañía que desde la compra de Unión Fenosa ha pasado por un auténtico calvario en bolsa y en la que mantiene un pacto parasocial con Repsol que depende de que no cambie el control de ninguna de las tres empresas implicadas y de que la participación de Repsol en Gas Natural no descienda del 15%.
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