¿Qué hubo tras la conspiración para sacar a Rosell de la CEOE?

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DOCUMENTO POLÉMICO

Rosell y Garamendi, tras conocer el resultado de las elecciones a la CEOE

Barcelona, 28 de diciembre de 2014 (20:50 CET)

Juan Rosell es presidente por segunda vez de la CEOE desde el pasado 17 de diciembre. Ganó unas elecciones ajustadas en las que impuso su candidatura frente a la de Antonio Garamendi, ahora líder de la filial Cepyme. El patrón de patrones superó unos comicios más ajustados de lo previsto, pero al final impuso su liderazgo en la organización.

Semanas antes, una parte del aparato de la organización patronal española se movilizó de forma inopinada para frenar su reelección. Que el empresario catalán siguiera al frente de la confederación empresarial cuatro años más no era plato de buen gusto para una parte del empresariado vinculado a la organización. En concreto, las patronales del metal y de la construcción fueron quienes llevaron la voz cantante en su contra, pero también dos territoriales, la vasca y la valenciana, se opusieron a su continuidad.

Organización presidencialista

Una vez superada la elección, Rosell recuperará las riendas. "CEOE es una organización muy presidencialista. Cuando el presidente sale elegido todo el mundo se cuadra ante él", asegura un estrecho colaborador del presidente al ser preguntado sobre cómo influirá el resultado en la dirección de la patronal durante los próximos cuatro años.

De hecho, incluso los grupos opositores sabían que su apuesta no tenía término medio: o victoria o derrota. Los metalúrgicos, por ejemplo, no lograron el consenso interno contra Rosell. La automoción o los acereros daban su apoyo al reelegido presidente en contra del aparato del metal. "Ahora tendrán problemas internos para recomponer sus consensos", asegura un dirigente del sector.

Las elecciones del 17 de diciembre destaparon todo tipo de maniobras previas para conseguir que Rosell fuera barrido por el aspirante Garamendi. Reuniones discretas y mensajes contrarios al líder empresarial fueron prolíficos en las semanas anteriores a la votación. Destacó por encima de todos ellos un dossier titulado Juan Rosell y el desastre de la CEOE, que en 16 páginas realizaba un análisis crítico de la gestión desarrollada por el catalán.

Críticas por ser tibio con el soberanismo catalán

Se le reprochaba, por ejemplo, su tibieza con el proceso soberanista catalán. Quien redactó el documento que circuló por los medios de comunicación mostraba un clarísimo enfado con la supuesta falta de arrojo de Rosell contra el independentismo catalán. También le reprochaban la renovación realizada en el aparato de la organización. Los despidos de Iasías Rodríguez, Román Adrados, Francisco Ochoa, José de la Cavada, Gonzalo Garnica, Carmen González, Carmen Costa, Rafael Aldama, Juan Iranzo, Fabián Márquez, Juan Manuel del Amo y Pilar Iglesias, entre otros, eran calificados de "limpieza étnica".

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Todos ellos habían ocupado altos cargos en CEOE desde muchos años atrás, en las épocas de Gerardo Díaz Ferrán, José María Cuevas e, incluso alguno, en la etapa fundacional de Carlos Ferrer Salat.

Los despedidos de Rosell

A ese grupo de damnificados por la reconversión iniciada por Rosell en los últimos cuatro años se le atribuye el juego sucio desplegado por sus opositores. De hecho, algunos de ellos ya habían dado muestras desde fuera de la organización de su voluntad de pasar cuentas con el empresario que les obligó a dejar una entidad en la que eran generosamente retribuidos y en la que gozaban de ciertos privilegios de proximidad al poder.

El caso de Gonzalo Garnica, que controló la comunicación, los socios externos y hasta la Cepyme en diferentes momentos de su vinculación laboral con la CEOE. Personaliza uno de los mayores exponentes del enfado de ese grupo de supuestos represaliados por Rosell. De hecho, su vinculación como asesor en la agencia de comunicación Llorente y Cuenca de Madrid es una de las palancas que se han señalado como indiscutibles sobre su participación en organizar al movimiento opositor.

Garnica, ¿el cerebro?

Garnica niega, incluso en misivas remitidas a este medio (a propósito de informaciones que apuntaban a su implicación con la oposición que lideraba Garamendi), de manera categórica su implicación. Sin embargo, el propio documento que fue distribuido como elemento de desprestigio contra Rosell en los prolegómenos de las elecciones partía de un ordenador registrado a nombre de "Gonzalo", según han corroborado expertos informáticos (ver ilustración).

"Su animadversión a lo catalán es conocida en la organización desde tiempos inmemoriales", añade alguien próximo al presidente. En el texto distribuido no sólo se hace referencia a la polémica política vinculada al proceso soberanista, sino que también se critica una eventual "catalanización" de la CEOE por parte de Rosell al haber desplazado a Madrid a algunos colaboradores suyos de la etapa en la que dirigía la patronal catalana.

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