Restaura pone en un brete a la familia Vaqué

stop

ACCIONISTA

Una de las fincas de Restaura en París

02 de octubre de 2011 (21:05 CET)

La familia Vaqué, propietaria de Inoxcrom, protagonista de uno de los conflictos más sonados de los últimos años en Catalunya, que se desató por el control de la empresa de bolígrafos (ahora enterrada), tiene un nuevo frente abierto. La tranquilidad podría durarles poco --la polémica de Inoxcrom acabó en 2009-- debido a las deudas de la inmobiliaria de Xavier Solano, el dueño de Restaura.

El hijo del fundador de la firma de material de escritura, Manuel Vaqué, libró en su día un duro enfrentamiento con sus tres hermanas, Maria, Empar y Eulàlia, por el control de la empresa. El conflicto empeoró las dificultades económicas de la compañía, que en noviembre de 2009, con Manuel Vaqué aún poseyendo el 15%, presentó concurso de acreedores.

El embrollo de Inoxcrom acabó salpicando a Cevasa. Solano no dejó escapar la división familiar para tomar posiciones en condiciones ventajosas. Hoy, Restaura tiene el 21,57% del capital. Invirtió 30 millones de euros por el paquete accionarial. Se trata de uno de los pocos activos valiosos de Restaura, por lo que los administradores concursales podrían proponer al juez la venta de esta porción de la empresa de los Vaqué.

Cevasa es una sociedad cotizada y cabecera de un holding empresarial centrado en el alquiler de inmuebles y en la gestión hotelera. La acción cerró el viernes a 160 euros y su capitalización asciende a los 197 millones de euros.

Reacios a nuevos socios

El problema no es económico, sino filosófico. La familia Vaqué no se ha distanciado mucho del comportamiento empresarial de otras grandes segas catalanas. Reacia a la incorporación de nuevos accionistas con poder de decisión y con un férreo control de la situación, la pérdida forzosa de un socio de confianza, como Solano, puede generar un terremoto en el seno de Cevasa, como el que en su día sacudió Inoxcrom. Las hermanas Vaqué no tienen miramientos si de sus empresas se trata.

En Inoxcrom, además de aislar a su hermano, presentaron un ERE de extinción para impedir que los trabajadores de la compañía fundada por su padre pudieran reclamar cualquier derecho sobre los terrenos de la Sagrera, donde se está edificando la nueva estación en Barcelona del AVE y viviendas.

Esos terrenos, sensibles a las plusvalías, estaban a nombre de la empresa familiar y las Vaqué tenían dos opciones: o olvidarse de ellos, o apartar a los trabajadores. Hicieron lo segundo.

Sin hecho relevante

El hermetismo del que hacen gala muchas compañías familiares catalanas también brotó, paradójicamente, este viernes en Cevasa. A pesar de que una de sus accionistas mayoritarias, Restaura, presentó el concurso de acreedores el viernes, Cevasa no publicó ningún hecho relevante en la Bolsa. Oficialmente aún no ha advertido a sus accionistas sobre los apuros de un accionista principal. El último data del 20 de junio y hace referencia al pago de dividendos. Ahora su estabilidad accionarial está en manos de los administradores concursales de Restaura y del juez.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad