Ryanair pide a la Generalitat que deje quebrar a Spanair

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El portavoz de la mayor aerolínea europea de bajo coste cree que los 56 millones de euros que la Generalitat inyectará en Spanair 'no deberían recompensar el fracaso' del proyecto. Opina que la aerolínea sólo se salvará optando por el modelo 'low cost'

Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair, en Barcelona

23 de septiembre de 2011 (17:35 CET)

La Generalitat ha agotado la paciencia de varias aerolíneas internacionales con intereses en Catalunya. Después de que Spanair admitiera en sus cuentas que el Gobierno catalán deberá inyectar 56 millones de euros más para garantizar la continuidad del proyecto, varias compañías han pedido abiertamente el cierre de la aerolínea catalana, hecho que hasta ahora sólo se admitía en los cenáculos profesionales.

La última en posicionarse públicamente ha sido Ryanair, en disputa con la Administración catalana por las rutas que opera desde Girona y Reus que a partir del año que viene verán recortadas fuertemente sus subvenciones --sobre los siete millones de euros anuales--. Ryanair es la primera compañía en España por número de pasajeros.

Stephen McNamara, el portavoz del polémico Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair, ha dicho este viernes que “la Generalitat continúa gastando más y más dinero de los contribuyentes en esta aerolínea en crisis, y lo que los contribuyentes recibirán a cambio es la reducción en el número de pasajeros y rutas”.

McNamara también ha criticado a la dirección de Spanair, con Ferrán Soriano a la cabeza. “El dinero de los contribuyentes --asegura Ryanair-- no debería recompensar el fracaso, por lo que hacemos un llamamiento a la Generalitat para que cancele todas las ayudas a Spanair”.

Cambio de modelo


A juicio de la aerolínea irlandesa, sólo hay dos vías para Spanair: la quiebra o abandonar el actual modelo de negocio --con la vista puesta en los vuelos intercontinentales-- y que imite la estrategia de las compañías de bajo coste: reducción de costes y precios. “Si Spanair reduce sus costes, reduce sus tarifas y compite pensando en los pasajeros, entonces sobrevivirá, pero si se niega a competir debería cerrar, no buscar la salvación gracias al dinero de los contribuyentes”, ha dicho McNamara.
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