Turisme de Barcelona se traslada a una sede propiedad de su vicepresidente

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Passatge de la Concepció

26 de noviembre de 2011 (02:00 CET)

La crisis ha motivado el traslado de Turisme de Barcelona desde la sede actual de Ramba Catalunya a un edificio propiedad de su vicepresidente, Jordi Clos, en el Passatge de la Concepció. Desde hace años, el consorcio público-privado que está detrás de las políticas turísticas de la capital catalana necesita más espacio. “El comité ejecutivo no cabe en ningún despacho”, explica a Economía Digital el portavoz de la institución, Gabriel Grilera. Incluso existe un proyecto de antes de 2008 para comprar un inmueble con otros actores del sector.

Pero la limitación de su presupuesto y las necesidades de una sede ubicada en el centro de la ciudad, uno de los barrios más caros de Barcelona, les ha hecho decantarse por el acuerdo con la sociedad Papire SA. Entre los accionistas de este grupo se encuentra Clos, quien también preside el Gremi d'Hotels de la capital catalana y Derby Hotels. Según explican fuentes conocedoras de la operación, el alquiler que pagarán será muy competitivo y el traslado se realizará a finales de año.

Los trabajadores del consorcio comentan que ya han empezado a empaquetar para realizar el traslado lo antes posible una vez terminen los trabajos de adecuación del espacio. Con el cambio de sede, pasarán de ocupar unas oficinas de 800 metros cuadrados a estar en un edificio de más de 1.000. Visto a pie de calle, el inmueble tiene dos plantas, aunque la distribución anterior permite ubicar los despachos en cuatro ambientes diferentes.

Reducción presupuesto

Desde su creación, Tusime de Barcelona vive de las aportaciones que hacen sus miembros: el 45% a cargo del Ajuntament, otro 45% por parte de la Cambra de Comerç de Barcelona y el 10% restante lo asume la fundación que lo rige. Las dos primeras instituciones están inmersas en el desarrollo de planes de austeridad y contención de gastos. Por lo tanto, a pesar de que el turismo es uno de los pocos sectores en desarrollo, el aumento de pernoctaciones y visitantes en la ciudad no se ha reflejado en las arcas del consorcio.

En clave económica, Guilera señala que les es más rentable “tener un espacio propio donde se puedan celebrar reuniones multitudinarias que alquilar salas en los hoteles de la ciudad”. Unos encuentros que asegura que son semanales. Además de las reuniones del comité ejecutivo, con 20 representantes, el consorcio también está detrás de la coordinación de los programas de promoción turística de la ciudad, “donde hay representadas hasta 300 empresas”. A partir de enero se ahorrarán este gasto.
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