Una cadena de tiendas de alimentación lo venderá todo a 1,5 euros

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Los establecimientos británicos Dealz empiezan a operar en España para hacer la competencia a los supermercados de conveniencia de los barrios

Pasillo de una tienda Dealz en Málaga.

30 de octubre de 2014 (14:25 CET)

Las tiendas venderán todo a 1,5 euros. Desde un paquete de tres bombones Ferrero Rocher hasta unas chanclas playeras, cremas hidratantes o el limpiador Fairy. Sin importar la inflación ni la deflación ni el tamaño del producto, todo lo que se vende en el establecimiento, productos de marcas conocidas, tendrá un único precio: 1,5 euros.

Dealz, con dos tiendas operativas en Málaga, ha abierto este jueves su primer establecimiento en Madrid. Y en los próximos habrá otras siete aperturas en España, el primer país donde la empresa británica operará fuera de su territorio. Las tiendas, de entre 600 y 900 metros cuadrados, operarán todos los días de la semana desde primera hora de la mañana hasta la medianoche. Es el viejo modelo Todo a 100 pero reinventado con más variedad de productos y con primeras marcas. Será una dura competencia hasta para las tiendas de conveniencia de barrio regentadas por paquistaníes, habituados a competir con bajos precios y horarios extendidos.

Medidas especiales


Los fabricantes que quieran entrar en la cadena, deberán ofrecer un precio especial con el objetivo de que la cadena de tiendas logrará vender volúmenes asombrosos. Es lo que ha hecho en Reino Unido e Irlanda donde cuentan con más de 500 establecimientos. Hay fabricantes que han hecho formatos específicos para la marca.

“No vendemos a pérdidas porque conocemos muy bien las leyes del país. Nuestra estrategia está basada en el volumen. Vendemos 18 millones de latas de Coca-Cola al año. Hemos abierto en España porque las posibilidades son gigantescas. Creemos que podremos abrir hasta 600 tiendas”, explica Álvaro Villamizar, director general de Dealz en España.

El sobrecoste español

En Reino Unido la cadena vende todo a una libra (1,27 euros al cambio actual), con lo cual los precios en España de los mismos productos vendidos en Reino Unido contarán con un sobreprecio. “Es el coste del transporte. El 70% de nuestros productos son fabricados en el Reino Unido. También tenemos mercancía fabricada en China pero siempre se transporta a Reino Unido y de allí llegará a España”, explica Jim McCarthy, consejero delegado de la compañía.

La empresa, perteneciente al fondo de inversión Poundland, con una facturación de 1.200 millones de euros el año pasado, también pretende abrir próximamente en Cataluña, donde se adaptará a su legislación comercial y horaria mucho más restrictiva. “Conozco bien en mercado catalán. Lo que haremos allí será adaptarnos a la legislación y abrir lo máximo que nos pueda permitir la ley. No pretendemos llegar a imponer nuestro esquema”, explica Villamizar.

La empresa ya experimenta con complacencia los hábitos de los clientes españoles que pasean y miran con curiosidad en los pasillos y que hacen una compra media de diez euros. El país, donde incluso los ciudadanos con más poder adquisitivo busca hoy los precios más bajos, les resulta prometedor, tanto que ya piensan en construir un almacén logístico propio.
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