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Desde que el ayuntamiento de Valladolid tomó el control del servicio del agua, se multiplican las averías y los cortes de suministro

Barcelona, 27 de agosto de 2017 (18:36 CET)

El ayuntamiento de Valladolid se sumó a la tendencia de algunos consistorios españoles de retomar el control de los servicios públicos, aunque sus resultados no han sido los esperados. Desde el 1 de julio la administración del socialista Óscar Puente ha decidido no renovar el contrato a Aguas de Valladolid, perteneciente al grupo Agbar (Aguas de Barcelona), y gestionar el servicio directamente.

Para ello han creado la empresa Aquavall, pero su gestión en estos dos meses ya ha levantado polémica por las continuas averías y problemas en el servicio, como fugas que inundan la vía pública o los cortes de suministro que dejan durante varias horas sin agua a cientos de vecinos.

Sin inversiones a corto plazo

El alcalde Puente dijo que no habría inversiones de mejora u obras de renovación de la red hasta que la nueva empresa no contara con recursos propios para afrontarlas, una situación para la que no hay un tiempo preciso de cumplimiento, según indican diversas organizaciones vecinales.

Es un pez que se muerde la cola: si no hay inversiones, los problemas seguirán sucediendo, y la red se seguirá deteriorando, precisaron. El temor de los vecinos es que la única salida para que Aquavall tenga recursos es mediante un aumento de las tarifas, aunque la alcaldía anunció que los precios del suministro seguirán congelados.

Sin control sobre el servicio

Según las entidades de barrio, a Aguas de Valladolid se le precisaba por contrato la realización de mejoras de la infraestructura, exigencia que es más relajada en el caso de la empresa municipal. Además, aseguran que los administradores de Aquavall carecen de la experiencia necesaria para llevar adelante una empresa de servicios públicos y no tienen los equipos técnicos necesarios para mantener la red.

Entre los diversos problemas de Aquavall en el último mes, se puede citar la fuga en la plaza del Cosmos, otra en la calle San José que llenó de agua las instalaciones de la terminal de autobuses y la falta de servicio a 228 hogares tras el colapso de las tuberías en las calles Navas de Tolosa y Sagunto. Estos problemas, además de perjuicios en la vía pública, también ha causado daños en las fachadas de los edificios afectados.

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