Valls: “Hasta el verano no tendremos el nuevo mapa catalán de cámaras de comercio”

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El presidente de la cámara barcelonesa aboga por soluciones a medida para reordenar la situación de las 13 instituciones camerales de Catalunya

Miquel Valls, Consejo de Cámaras Catalanas

29 de diciembre de 2010 (17:44 CET)

“Paciencia, territorio, traje a medida y unión”. Con esta frase resume el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, la filosofía que deberá presidir la reordenación del mapa cameral catalán después de la decisión del Gobierno central de eliminar la adscripción obligatoria de las empresas a estas instituciones y, en consecuencia, al pago de unas cuotas relacionadas con el impuesto de sociedades. “En unos seis meses, en el verano, empezaremos a tener una configuración aproximada del resultado”, puntualiza Valls.

El fin de esta vía de financiación oficial de las cámaras ha abierto inmediatamente una fase de reflexión en el sector. De ahí que ayer se reunieran los presidentes de todas las instituciones catalanas para inaugurar el debate sobre cuál ha de ser la reorganización de estas entidades.

El periodo transitorio de dos años establecido por el Gobierno socialista de Madrid permitirá que la reflexión y la posterior solución tengan por delante un tiempo suficiente como para establecer los cambios. “El 2011 cobraremos las cuotas del 2009; y el 2012, las del 2010”, aclara Valls. Dicho de otra forma, pese al decreto del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, las empresas estarán dos años más contribuyendo a la financiación de las cámaras de comercio.

Barcelona liderará la transformación


Aunque las posibilidades son varias, la Cámara de Barcelona ha comenzado a liderar un proceso de transformación que obligará, forzosamente, a mancomunar servicios en Catalunya. La cámara de la capital catalana es la que posee una economía más saneada y la que, de entrada, puede convertirse en la cabecera territorial del nuevo mapa cameral catalán.

En cualquier caso, las novedades “dependerán de los territorios”, según admite Valls, consciente de que algunas de estas entidades acumulan más de un siglo de historia, estructuras propias y una cierta experiencia en la prestación de servicios a las empresas de su demarcación. Es obvio que esa historia y esa fisonomía despertarán no pocos recelos entre sus responsables para delegar funciones en una entidad de mayor tamaño.

Valls, que también presiden el Consell Català de Cambres de Comerç, se ha impuesto liderar el proceso de transformación. ¿Cómo? “Con pedagogia territorial, con trajes a medida para cambiar. Se trata de un proceso de convencimiento. Es todo un reto, pero justamente los retos son la sal de la vida”, señala el empresario barcelonés.
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