Werfen Group 'regresa' a España

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La familia Rubiralta cambia la sede social del gigante biomédico de Holanda a Barcelona

01 de octubre de 2013 (13:36 CET)

La familia Rubiralta ha repatriado la sede social del gigante biomédico Werfen Group. Hasta la fecha, los prestigiosos laboratorios estaban situados en territorio holandés, con unas condiciones fiscales más ventajosas que España. Jordi Rubiralta Giralt, hijo mayor de Josep Maria Rubiralta y gestor del negocio, ha decidido que regrese a casa.

Por ello, ha completado una operación mercantil que se inició antes de verano. La familia depositó un proyecto de absorción de varias sociedades de Werfen Grup el pasado 5 de junio en el Registro Mercantil de Barcelona.

Antes, había creado la sociedad Werfen Health SL con un capital social de más de 353 millones de euros cuyo fin era recibir toda la actividad radicada en territorio holandés, tal y como publica Voz Populi. Jordi Rubiralta es administrador de la compañía, cuyo socio único es otra empresa del grupo: Werfen Control.

Más de 1.000 millones de facturación

La sede social coincide ahora con el headquarter de la multinacional dedicada al material clínico y hospitalario. Una torre de 27 plantas situada al lado de Fira 2 de Barcelona, en el municipio colindante de Hospitalet del Llobregat.

La magnitud del edificio es un espejo de los números de Werfen Group: está entre las 10 primeras empresas del sector a nivel mundial, da empleo a más de 4.000 personas y su facturación superó en 2012 los 1.000 millones de euros.

Familia de industriales

Josep, Pepe, Xavi i Marc Rubiralta Giralt son los cuatro herederos de Josep Maria Rubiralta, fallecido el 18 de mayo de 2012 a la edad de 70 años. El empresario fue uno de los industriales catalanes más destacados del siglo pasado.

Junto a su hermano Francisco, compartían a medias Barna Steel Werfen, una holding con dos ramas de actividad: la siderúrgica Celsa, la más importante del país; y el grupo de material hospitalario. Los hermanos separaron los caminos en 2006 a raíz de las discrepancias con los modelos de gestión. Cada uno se quedó con una actividad, ahora en manos de la segunda generación de los Rubiralta.
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