El fútbol europeo, ¿pendiente de su 'Lehman Brothers'?

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EL NEGOCIO FUTBOLÍSTICO

Platini, Messi y Abramovich

21 de junio de 2011 (20:17 CET)

Si en algo coinciden los especialistas es que el modelo financiero actual del fútbol europeo es insostenible. Los clubes del Viejo Continente acumulan deudas de 15.000 millones de euros (es decir, la friolera de 2,5 billones de las antiguas pesetas). Los equipos españoles deben una tercera parte de esta cantidad. Solo el Manchester United tiene un agujero de 900 millones. Con estas cifras, el semanario francés Le Journal du Dimanche abría su edición de ayer con un alarmante titular: “El fútbol al borde de la quiebra”.

“Estamos al límite del sistema. Esperamos sólo la gran quiebra, tipo Lehman Brothers, que provocará un mecanismo de pánico especulativo. Y forzosamente será un gran club”, vaticina Olivier Ferrand, uno de los autores de un informe sobre la situación financiera del fútbol realizado por el think tank francés Terra Nova.

Las cuentas no salen. Desde la Ley Bosman, que permitió a partir de 1995 la libre circulación de jugadores europeos, la tendencia inflacionista en el mercado de traspasos no ha cesado. Del mismo modo que los sueldos de los jugadores se incrementan año a año, llegando a casos como el del Manchester City, que en la temporada 2009-2010 llegó a pagar en salarios a sus jugadores el 107% de sus ingresos, según datos de la BBC.

¿Está saturado el mercado?

En un contexto difícil como el actual, los expertos aseguran que los ingresos se estancarán o irán menguando en un mercado que parece saturado. Sobre todo, los derechos televisivos, que pueden representar casi tres cuartas partes de los ingresos totales de un club. Precisamente, la Liga de Fútbol Profesional francesa deberá decidir esta semana a quién concederá los derechos televisivos para el periodo 2012-2016. En los últimos años, los clubes franceses se repartieron unos 600 millones de euros anuales aportados por Canal .

Pero el canal de pago ya anunció que revisaría a la baja esa cifra porque no hay manera de rentabilizar el producto y no hay a la vista otras televisiones que, al menos, puedan igualar los actuales ingresos. Sólo una presunta oferta del canal qatarí Al Jazeera podría salvar la situación. Una situación que podría repetirse en el resto de países a medida que vayan expirando los actuales contratos televisivos.

Si con los actuales ingresos, el fútbol europeo se tambalea, una caída de los contratos televisivos supondría el KO definitivo.

Muchos equipos se están echando en manos de mecenas. El ejemplo del Chelsea, con el magnate ruso Roman Abramovich, lo han seguido otros equipos como el Manchester City, el Málaga y el París Saint Germain (que acaba de ser adquirido por un fondo de inversiones qatarí).

El mecenazgo como alternativa

Ferrand considera que este mecenazgo “contribuye a pudrir el sistema, porque no invierten por dinero, sino por prestigio o respetabilidad”. ¿Y qué pasará cuando estos mecenas se cansen de poner dinero en un negocio ruinoso? “Si no hay un retorno [de las inversiones] los investigadores se irán. Y llegará el efecto dominó tan temido”, asegura el especialista en economía del deporte de la Universidad de Liverpool Tom Cannon, para quien existe un riesgo claro de crash a medio-largo plazo.

En una columna, Le Journal du Dimanche recuerda el caso del FC Barcelona, que ha dejado a un lado el romántico lema “més que un club” para pasar a ser un equipo como el resto, vendiendo la publicidad de su camiseta a Qatar Fundation a partir de la próxima temporada por 33 millones de euros anuales. “En claro, para conservar a su estrella argentina Lionel Messi, hacía falta vender su alma”, dice el semanario tras repasar el estado de las cuentas blaugranas.

El lacerante caso español

En España ya hay más de una veintena de equipos que han pasado o se encuentran en situación equivalente al concurso de acreedores. El último, el Zaragoza, se ha unido a Betis, Albacete, Cádiz, Granada, Polideportivo Ejido, Mallorca, Recreativo, Xerez, Córdoba, Levante, Sporting, Málaga, Alavés, Celta, Real Sociedad, Alicante o Murcia. Rayo Vallecano o Racing de Santander podrían ser los próximos. Fuera de España, el único equipo que se encuentra por el momento en esta situación es el Portsmouth inglés.

Según un estudio de la consultora estadounidense AT Kearney publicado con motivo del pasado mundial de Sudáfrica, “los campeonatos español, inglés e italiano estarían en quiebra en menos de dos años si funcionasen como empresas normales”.

El informe de Terra Nova no duda en asegurar que el Valencia, con una deuda de 500 millones, está en situación de “quiebra virtual”.

Tanto las autoridades futbolísticas como los especialistas en financiación deportiva coinciden en que la solución es aplicar códigos de buena gobernanza en los clubes: creación de un tope salarial, reducción de las comisiones pagadas a intermediarios, implantación (como existe ya en Francia) de una especie de tribunal de cuentas que audite las cuentas de los clubes, homogeneización fiscal en Europa para que, por ejemplo, a un equipo francés no le cueste un jugador el doble de lo que le cuesta a un equipo español o italiano) por los impuestos que se pagan en cada país).

La UEFA y la liga europea

La UEFA y las diferentes federaciones amenazan con no dejar participar en sus competiciones a los equipos que no saneen sus cuentas. De hecho, el organismo europeo, ya impidió al Mallorca participar en competiciones europeas por encontrarse en ley concursal. Pero ¿se hubiese atrevido con un Real Madrid, un Barcelona, un Manchester United o un Milán AC? ¿Lo aceptarían los grandes clubes o acabarían formando, como ya han amenazado en alguna ocasión, una liga restringida y cerrada a todos los grandes? ¿Le permitirían los patrocinadores a la UEFA, que le pagan cada año más de 260 millones por la Champions League, o las televisiones que dejen fuera de esta competición a uno o varios de los llamados grandes, siendo los equipos que más aficionados y seguimiento tienen?

Mientras estas preguntas obtienen respuesta, los clubes parecen seguir ajenos a la realidad y siguen con su particular huida hacia adelante. 
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