El gasto de los partidos catalanes se disparó un 15% en las últimas elecciones autonómicas

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30 de septiembre de 2009 (16:35 CET)

Que buena parte de la batalla política se libra en los medios de comunicación es algo ya sabido. Los partidos políticos aprovechan los espacios que les dedican cada día, de manera gratuita, prensa, radio y televisión para lanzar sus principales ideas o mensajes o, más habitualmente, cargar con saña contra sus adversarios sin aportar la más mínima alternativa.

Pero cuando llega una campaña electoral, el espacio que les dedican los medios se les queda pequeño y las formaciones políticas hacen entonces un gran esfuerzo económico para que su mensaje se oiga más alto, que quizá no más claro, que el de su rival. Y aquí entran todos los métodos posibles y permitidos: propaganda electoral por correo, mítines, vallas publicitarias, anuncios pagados en prensa y radio...

Así, no es de extrañar que las minutas por estos conceptos se disparen campaña tras campaña. Por ejemplo, en octubre de 2006, los partidos políticos catalanes se gastaron un total de 14,45 millones de euros para atraer el voto del electorado, un 15,8% más que en las elecciones del año 2003. De todas formas, esta media es un poco engañosa porque fueron especialmente dos formaciones las que incrementaron de forma exponencial sus gastos: CiU e IC-V.

La federación nacionalista fue la formación que más dinero gastó, 3,6 millones, un 14,6% más, pero no fue la que más vio encarecida su campaña electoral. Este honor se lo llevó IC-V, que hace tres años desembolsó 2,2 millones de euros en quince días, un 38% más de lo que se había gastado en 2003.

El incremento de los gastos del resto de partidos se situó muy por debajo de estos porcentajes y también de la media. Por ejemplo, el PSC gastó 3,24 millones de euros, sólo un 5% más que en 2003, mientras que el PP dispuso de 3,18 millones, un 7% más. Por último, en el caso de ERC, los gastos registrados por la Sindicatura de Comptes ascienden a 1,82 millones, un 9,6% más que en las elecciones que posibilitaron la formación del primer tripartito.

A la pregunta sobre el origen de estas cantidades de dinero, hay que señalar que una parte proviene de las subvenciones que reciben los partidos por tener representación parlamentaria. Cada formación con presencia en el Parlament obtiene 18.431,32 euros por escaño obtenido y 0,70 euros por voto conseguido por cada candidatura que haya conseguido como mínimo un escaño. De ahí que Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, que entró por primera vez en el Parlament en 2006, sólo dispusiera para su campaña electoral de aquel año de 385.163 euros.

Los gastos de las campañas anteriores se dieron en una época de bonanza económica. Ahora, que sólo falta un año para las nuevas elecciones en Catalunya, habrá que ver si los partidos ajustan sus inversiones a la situación actual o, si por el contrario, las aumentan para intentar convencer a un electorado cada día más desafecto. (En las elecciones de 2006, la abstención alcanzó el 43,23% y los votos en blanco representaron el 2%).
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